Capítulo 20

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- ¡Hey! ¡Idiota!

Y despertó de su trance.

Miro, nuevamente, al rubio frente suyo. Ya no estaba sonrojado, ahora tenía el ceño fruncido y sus brazos cruzados.

- ¿Qué mierda haces aquí? - volvió a preguntar.

- Quería verte. - contestó. En cierto modo era verdad. - Te estuve buscando por todos lados.

- ¿Verme? ¡Já! - comentó el rubio riendo secamente, en tono de burla. - ¿Y tu amiguita? ¿Se quedó en el motel o qué?

- ¿Motel? ¿De qué hablas, Katsuki?

¿Katsuki? ¿Dónde había quedado ese apodo cursi que tanto odiaba? Apretó disimuladamente el marco de la puerta, para, intentar así, no derramar lágrimas frente a ese idiota.

- De la enana de la mañana. - contestó. - ¿Ya te aburriste de ella?

- Katsuki no se de qué hablas. - confesó, confundido.

- Deja de hacerte el idiota. - comentó Katsuki frunciendo el ceño. - Ya me viste ¿no? Ahora puedes irte a la mierda.

Katsuki estaba por cerrar la puerta, pero Eijiro lo evitó, haciendo presión en la mano de Katsuki.

- Katsuki, en serio, no sé que es lo que estás pensando. - confesó, cabizbajo. Ya no sabía que hacer. - Pero te juro que no es así, Himitsuko es sólo una amiga.

- ¡Ay! ¡Por favor! - exclamó el rubio, se estaba molestando demasiado. - ¿Sólo una amiga? No creo que sea solo eso. Si fuera solo una amiga, no estarías arriba y abajo con ella. - ya no podía reprimir las lágrimas, sintió como esas gotas saladas caían por sus mejillas. - ¡¿Sabes cuántas veces me preguntaron si todavía salía contigo?! ¡¿Qué mierda iba a responderles, si tú, maldito idiota, pasabas más tiempo con esa enana que conmigo?! ¡Joder, Kirishima! ¡Eres un maldito idiota!

Con esas palabras, Eijiro cayó en cuenta de todo lo que su querido Katsuki estaba sufriendo. Estaba celoso, triste, frustrado y enojado. Y él era el culpable de eso. Eijiro abrazó a Katsuki. Quería que el rubio se sintiera protegido, pero con las estúpideces que había estado haciendo todo el día no sabía si podría podría lograrlo. Katsuki se resistió, hasta rendirse, soltando todo lo que tenía guardado en lágrimas.

- Lo siento. - susurró el pelirrojo, acariciando los cabellos despeinados del rubio. - Yo.. Si soy un idiota, no sabía por lo que estabas pasando. - confesó. - Lo siento, de verdad, lo siento.

- Estúpido.

Katsuki se sujetó con fuerza a la chaqueda negra de Eijiro, sus sollozos ya habían parado, pero eso no sería excusa para soltarse de Eijiro, porque, sinceramente, en esos momentos, lo que menos quería, era que Eijiro y él se separaran.

(...)

- ¡Katsuki, llegamos! - canturreo su madre entrando a la casa, con varias bolsas en la mano. No recibió respuesta. Un pequeño tic en su ojo derechi se hizo presente.

- Mitsuki, cálmate. - pidio el castaño mayor, conociendo el temperamento de su mujer.

- ¡Voy a buscarlo! - exclamaron los dos menores de la casa, Arianna y Tadashi, mirándose retadoramente. Tadashi habló: - Quién lo encuentre primero, gana.

- Trato hecho.

Ambos niños empezaron a buscar al rubio de la casa, siendo Tadashi el ganador al encontrarlo saliendo del cuarto de baño.

- ¡¡Gané!!

La castaña bufó. Odiaba perder. Igual que su hermano.

- Mocoso ruidoso. - se quejó el rubio, frunciendo el ceño. - La bruja esta abajo ¿verdad?

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