Eijiro entró a la habitación, seguido de su hijo. Acostó a su pareja en su cama, tapándolo con las mantas rojas que el solamente usa. Miró a su hijo, él sonreía desde la puerta. Quizás, sólo quizás, también sentía la misma paz que brindaba Katsuki al dormir.
- Mamá es increíble. - soltó el pelinegro. Sin motivo alguno.
Katsuki no había hecho cosa impresionante hoy, no como otros días, así que la incógnita en su cabeza era fuerte. ¿Por qué Tadashi había dicho eso?
- Mamá es increíble. - volvió a repetir, esta vez con los ojos cerrados. - Simplemente increíble.
Eijiro calló.
No sabía que decir, realmente. Entendía el punto de su hijo, y no iba a negar eso, Katsuki era increíble y más. Lo que no entendía era por qué su hijo le decía eso.
Suspiro.
No se haría bolas la cabeza, no esta vez.
Salió de la habitación, dejando a Tadashi al cuidado de su madre. Iba a entrar, y quizás, eso sea de ayuda para calmar su alocada mente. Llamaría a alguien. Alguien que era de su total confianza: Himetsuko Yoshida.
(...)
Abrió lentamente sus ojos, tenía sueño, mucho sueño. Su mirada se posó en unos cabellos despeinados de color rojo. Sonrió. Amaba despertar viendo a su Eijiro. Bajo un poco la mirada, buscando la causa de su pequeño dolor en el vientre, su hijo, Tadashi, lo abrazaba por la cintura, apretando levemente su vientre.
- ¿Ya te dije que te ves hermoso cuando sonries? - dijo Eijiro. Tratando de susurrar. Falló. Su voz más grave de lo normal, sus ojitos entreabiertos y esa hermosa sonrisa que mataba a Katsuki.
- Idiota. - contestó el rubio, devolviéndole la sonrisa, aunque su rostro mostraba un adorable sonrojo en sus pálidas mejillas.
- Te amo.
- Lo sé. Yo también te amo.
- No se vayan a poner melosos tan temprano. - comentó el pelinegro menor, arruinando la atmósfera romántica que se había formado.
- Mocoso estúpido. - dijo Katsuki aún sonriendo - Arruinaste el momento.
- ¿Yo? - dijo fingiendo inocencia. Katsuki rio secamente, Eijiro sonriente negó con la cabeza.
El pelirrojo se levantó de la cama, seguido de su hijo y su pareja. Eijiro se sonrojó. Su vista estaba posada en su pareja, Katsuki, quién se quitaba la camiseta negra, para colocarse otra, esta vez una naranja, que también era de su pertenencia.
- ¿Tu rostro le hace competencia a tu cabello? ¿O todo tú le hace competencia a un tomate? - dijo irónico el rubio. No entendía el por qué de su sonrojo - Deja de estar rojo, idiota.
Eijiro no dijo nada, trataba de calmar sus hormonas. ¿Era normal verlo tan atractivo? ¿Tan sexy?
Tadashi rio. Sus padres lograban ser tan graciosos sin tener la intención de hacerlo.
La puerta fue abierta de golpe, un rubio eléctrico agitado se mostraba frente a ellos.
- ¡¡Bro, tienes que ayudarnos!!
- ¿Qué pasa Denki? Tranquílizate. - hablo el pelirrojo acercándose a su amigo.
- ¡¡Sero quiere matar a Mineta!! - contestó lajando del brazo a Kirishima - ¡Tienes que separarlos!
- ¡Oh, no! - soltó Kirishima, antes de salir corriendo, rogando que no llegará tarde y así poder salvar a sus amigos, evitar que uno muera y que el otro no tuviera un buen castigo.
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Una ayuda al pasado
Hayran Kurgu¿Qué harías si de la nada aparece un chico con las mismas características físicas y mentales que tú y tu posible pareja? ¿Y peor aún si él mismo revela que es tu hijo? Esas preguntas encajaban perfectamente con el cara descuadrada de Katsuki Bakugou...
