Llegó el día esperado. Más esperado por Eijiro que por Katsuki, quien mantenía su intuición de madre diciéndole que iba a nacer una niña.
- ¡No pienso esperar más! - gritó el rubio cenizo empezando a caminar hacia las escaleras.
- Baku-love, ven, esperemos el ascensor. - pidió el pelirrojo, tratando de convencer a su pareja de no subir más de cinco pisos estando embarazado.
- Jódete. - dijo subiendo los escalones. - Me hicieron esperar una hora más de la hora acordada. Que se vayan a la mierda.
- Al menos no vayas por las escaleras. - pidió el pelirrojo. - Te vas a cansar.
- Agh, esta bien. - dijo el rubio, rindiéndose, bajo los escalones hasta llegar a la par con Eijiro. - Más les vale que este todo listo. No pienso esperar más.
El pelirrojo iba a hablar, pero el sonido de su celular hiso que callará para poder contestar.
- Ahora podéis subir. - dijo Azula rápidamente para después colgar.
- Ya podemos subir. - dijo, siendo ignorado por su pareja quien picaba repetidas veces el botón del ascensor, esperando a que baje.
- Maldita cosa.
Eijiro rio por lo bajo, recibiendo una mirada fulminante de parte del rubio.
Las puertas del ascensor se abrieron, dejando ver a una peliazul con un vestido púrpura con una ligera abertura en la pierna, su cabello recogido en un chongo bajo.
- Tsuki te ves hermoso. - dijo Shiori sonriendo, al ver como el gestante utilizaba una polera gigante que no lograba a ocultar por completo su enorme panza.
- Deja de verme, puta extra. - dijo molesto, entrando al ascensor. - Espero este todo listo.
- Todo esta listo, no hay nada de que preocuparse.
- ¿Ves, Baku-love? Todo esta bien. - dijo Eijiro, abrazando al rubio, tratando de calmarlo. Él también tenía un mal presentimiento.
Las puertas del ascensor se cerraron y automáticamente el ascensor empezó a funcionar.
Piso 2, piso 3, piso 4, piso 5.
Las puertas se abrieron, dejando ver una suite espaciada, con mirada al poniente. Una mesa con decoración entre azul, rosado y purpura fue lo primero que encontraron al entrar, junto a una pelirosa.
- ¿Qué es esta mierda?
- Es para que pongan que creen que será. - contesto sonriendo, se acerco a Bakugou, con una lapicera en la mano. - Sólo tienes que poner tu nombre aquí y colocar el papelito en uno de los dos frascos. Simple.
- ¿Tanta espera para esta mierda?
- Esto no es todo, Bakugou.
Ambos escribieron sus nombres, cada uno colocándolo en un frasco distinto, estando seguros de su respuesta.
Siguieron caminando, observando las decoraciones de colores pasteles, entre celeste y rosa, abundando un poco más este último. Katsuki sonrió, había ganado, esta 100% seguro. Jaló un cup cake con chantilli rosa y empezó a comerlo, el dulce empezó a gustarle desde que su pequeña estaba dentro suyo.
Un flash sonó.
Eijirou le había tomado una foto donde se encontraba él comiendo el cup cake, manchándose las comisuras de sus labios con el chantilli. Eijirou sonrió ampliamente, y, tras calmar a Katsuki, beso al rubio cenizo, manchándose también con esa viscosa crema dulce.
Otro flash.
Esta vez Mina había tomado la foto, sonriendo, siendo abrazada por la pelirroja de cabello corto. Sonrían bestias. Grito Connie tomando otra foto.
Sería un increíble día.
O eso creían.
(...)
- Ya es momento de revelar el sexo del bebé. - anunció la peliplata, saliendo entre la multitud, con dos globos negros gigantes. - Les toca reventarlos.
Eijirou sonrió como niño pequeño, arrebatándole los globos de las manos para tener el uno y Katsuki otro.
- ¡3! - empezaron a gritar en conjunto todos. - ¡2! - Katsuki empezaba a tener un mal presentimiento.
- ¡1! - grito una voz chillona, reventando ambos globos con sus cuchillas, revelando un montón de globos pequeños de color rosa, en todas sus tonalidades. - Mira Bakugou-kun, será una nena.
- ¿Qué mierda haces aquí? - preguntó Katsuki, ocultándose, instintivamente, detrás de Eijirou.
- Lamento no traer regalo, pero Shio-chan no me dijo nada. - comentó la rubia agrandando su sonrisa. - Además mi sobrino debe de conocerme.
- ¿Pero que mierda-
- Hola cariño. - dijo una voz rasposa, saliendo de una nube de humo. - Tanto tiempo sin vernos.
- ¡Daidai! - gritó Azula, haciendo que el nombrado corriera hasta llegar al lado de Katsuki y desaparecer con él.
- ¿Shio-chan? - preguntó Eijirou mirando el suelo. - ¿Hablas de Shiori?
- ¿De quién más podría hablar? - comentó la rubia cenizo sonriendo ampliamente. - Mi Shio-chan es la única que estaría con ustedes.
- Shiori, ¿Por qué?
- Héroes o villanos. No importa. - empezó a decir la peliazul, caminando al lado de su pareja. - Son todos simples humanos que se dejan llevar por el bando ganador. Y en mi caso, este es el bando ganador.
Nomus aparecieron. Uno de ellos que fue de frente hacia Kirishima, golpeando su cuerpo endurecido. Destensó su cuerpo y empezó a pelear, golpeando con sus nudillos endurecidos al nomu deforme, tratando de acercarse al maldito de cabello celeste.
No pienso morir en batalla. Pensó al ver sus brazos con yagas abiertas.
(...)
Apareció en otro cuarto, con aquel sujeto que lo teletransportó hasta ahí. Un cuarto con poca iluminación, con paredes de metal y una pequeña cama a una esquina de la habitación.
- ¿Por qué me trajiste aquí? - preguntó el rubio cenizo, ignorando por completo su enorme panza. - ¡Llévame de vuelta!
- Bakugou, tienes que entender que esto es por la salud y bienestar de tu bebé. - contestó el muchacho, sentándose en la cama. Dando palmaditas en el colchón para que el rubio se sentará a su lado. Y así fue. - Ahora que sabes su sexo, que nombre le pondrás.
- Ya tenía planeado el nombre, yo sabía que sería una niña.
- ¿Cómo la vas a llamar?
- Maiko.
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¡Hey! ¡Hola mis goticas de colores!
¿Cómo estáis?
Yo entre suicidarme o felicitarme. Tengo un chingo de tareas acumuladas que eran para ayer T^T ¿cómo le hago? Además que hoy se celebra el día internacional de contra la homofobia. ¡Yeah!
Eso es todo hasta el momento.
Hasta la próxima.
Bye, bye.
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Una ayuda al pasado
Fanfiction¿Qué harías si de la nada aparece un chico con las mismas características físicas y mentales que tú y tu posible pareja? ¿Y peor aún si él mismo revela que es tu hijo? Esas preguntas encajaban perfectamente con el cara descuadrada de Katsuki Bakugou...
