Haruka
Ya es verano en Japón y hace un calor de los mil infiernos. Se me había olvidado de que el clima de Japón podía ser muy variante, pero cuando es verano hace mucho calor y cuando es invierno demasiado frío. Aunque penándolo bien, en Nueva York era lo mismo.
- ¡ME MUERO DE CALOR! -grité en mi asiento del avión, haciendo que varios pasajeros me vieran. - ¡QUE TANTO ME VEN! ¡¿SE LES PERDIÓ ALGO?!
Todos dejaron de observarme de inmediato, pues era claro que les había dado una mala impresión y medio. No me importaba.
Miré mi celular y vi que tenía varios mensajes de Hugh. Pues él fue mi compañero de clases en el Instituto de magia en Nueva York.
Es una persona muy amable y divertida. Siempre nos veíamos en los descansos después de clases. Almorzábamos juntos, salíamos a pasear juntos, todo juntos. Puedo decir que varios pensaron que éramos novios o algo por el estilo. Pero no. Siempre lo vi como un gran amigo.
Me dirigí a la galería del móvil y empecé a ver las pocas fotos que tomé en el extranjero, y una de las tantas estaba Hugh. Con su cabello negro suelto hasta llegar a tapar un poco su frente, piel bronceada, ojos grises y buena pinta. Se veía bien en esa foto. ¿En cambio yo? Sacandole la lengua a la cámara y colocándole unas "orejas de conejo" con mi mano a Hugh.
- No puedo creer que haya puesto esa cara. – reí para mis adentros. – Fueron buenos tiempos.
Seguí bajando hasta llegar a la última foto. Imagen que me dejó estática, pues en ella aparecía Gojo.
Hace como dos años que no hablamos, y la ultima cosa que le envié como regalo fue unas vendas blancas que vi en una tienda de telas. No me acuerdo el porque quise comprarle una venda en vez de unos anteojos. Cosas locas mías.
Cerré la galería y empecé a responder los mensajes a mi amigo gringo. Le comentaba que estaba a punto de llegar a mi país y que hacía un calor de mierda. A los pocos segundos me respondió riéndose de mi comentario. Es divertido.
Luego de responder todos los correos, me dediqué a observar por la ventana del avión. El cielo estaba de un azul tan intenso que se me vino de golpe la imagen de un par de ojos. Fruncí el ceño y volteé la cabeza para quitarme la imagen de cierto individuo.
En todos estos años él nunca me mandó un regalo. Era la única que le daba un obsequio en su cumpleaños o en navidad.
- En verdad es un idiota. – murmuré. – Espero que se lo coma un cocodrilo. – reí por mi comentario. - ¿O que se lo coma un tiburón? ¿O mejor un león? No, los mataría de un solo golpe. – puse mi mano en mi mentón pensativa. – A lo mejor ¿Una maldición clase especial? ¡Nah! Para que pienso en él.
Cerré mis parpados para poder descansar un poco hasta que al final me quedé completamente dormida.
Abrí instantáneamente mis ojos al oír por el altavoz de que estábamos a cinco minutos para aterrizar. Mi corazón bombeaba desesperadamente por la emoción de regresar a mi país. Se me venían varias incógnitas a mi mente como por ejemplo si me reconociesen, si siguiesen pensando que soy una niña, si con las personas que entable alguna relación me seguirían hablando, etc.
Pues aún no le avisaba a Yaga-sensei que había llegado a Japón. Quería que fuera una sorpresa. Esperen. ¿No que ahora es director? ¿Tendré que decirle director Masamichi?
Mientras bajaba mis pertenencias y descendía del avión, mi mente seguía divagando en como diantres llamaría a mi antiguo sensei, hasta que de repente choqué con alguien.
- Oh lo siento mucho.
- No te preocupes. – rio.
Al oír esa voz levante rápidamente mi vista para encontrarme con un hombre de pelo negro, ojos rasgados, piel blanca y unos aretes en sus orejas. Sabía exactamente quien tenía de frente. En todos estos años nunca pude olvidar su rostro. Suguru Geto.
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Jujutsu Kaisen - Taiyo to Tsuki
FanfictionGushiken Haruka, heredera de la maldición Taiyo to Tsuki 太陽と月 (Sol y Luna). Encerrada en su hogar por desobedecer a su padre, esta es castigada y torturada por no haber quedado bien ante la Academia Jujutsu de Tokio. Ante un acto de rebeldía ella no...
