Después de unas largas y agotadoras cuatro horas, Shoko salió de la enfermería con una cara de cansancio. Los dos hombres que estaban a la espera de la mujer se levantaron de la banca y se acercaron con una leve angustia.
- ¿Y bien? ¿Cómo esta? – preguntó el mayor.
- Bueno, tenía algunos intestinos reventados, algunos huesos con fisuras y hemorragia interna. – dijo seria la médica. - El uso excesivo de poder maldito ocasionó ese daño a su cuerpo. – suspiró.
- ¿Cuándo despertará? – preguntó esta vez el albino.
- Pues por su estado, entre tres a cuatro semanas. O puede que más. – el peliblanco bajó la cabeza en señal de tristeza.
- Gracias Ieiri. – dijo casi sin ánimos, Satoru.
- Tranquilo, es mi trabajo. – hizo un gesto con la mano para alivianar la tensión que se había formado en el lugar. – Si quieren pueden ir a verla.
Sin más, los dos hombres entraron a la sala y se encaminaron donde estaba tendida la morena. Vieron que estaba conectada a un tanque de oxígeno, a la maquina donde se ven las señales vitales, y además de algunas agujas conectadas de sus brazos brindándole los nutrientes esenciales para sobrevivir este periodo tal difícil.
Gojo se posicionó en la derecha de la camilla y Yaga a la izquierda. Ninguno emitía sonido, solo se oía el sonido del ritmo cardiaco de la menor.
- ¿Por qué te fuiste al extranjero? – habló por fin el albino, se podía notar una confusión en la oración más que una exigencia. En verdad él no entendía del todo del por qué se había marchado por tantos años.
- Satoru... - a largo la última silaba el mayor, en señal de advertencia. – No empieces con tus pataletas por favor. No es el momento.
- Es solo que... - apretó los puños y se mordió el labio inferior. – No importa. Mejor voy a ver la lista y los documentos de los nuevos alumnos de primero.
- Los dejé en tu oficina.
- Gracias.
Gojo se detuvo en la puerta de la enfermería para echarle un último vistazo a Haruka, abrió la puerta y la cerró delicadamente como si no quisiera despertar a la castaña.
Al levantar la vista, se encontró con su colega fumando. Algo que no le agradaba mucho pero el no tenía cara para quejarse, ya que esta le decía lo mismo por comer tantos dulces. Los dos se miraron y ella le regalo una sonrisa cálida, él se la devolvió como pudo y se largó del lugar.
En los pasillos gélidos, según en las perspectivas del de ojos azules, era lúgubre y solitario, sintió que pasó horas caminando por los corredores hasta por fin llegar a su oficina.
Cuando se animó a entrar a su territorio, cerró con llave y se fijó en las carpetas que tenía encima de una mesa. Las tomó y se sentó en el sofá del cuarto.
- Zenin Maki... - cuando dijo el apellido de la futura alumna, no pudo evitar fruncir el ceño. – Inumaki Toge. – levantó una ceja por el nombrado. – El Clan Inumaki son famosos por heredar la Técnica de Discurso Maldito. Será divertido tenerlo como alumno. – se le formó una leve sonrisa. – Panda... ¿Un panda? – dijo extrañado Satoru. - ¡Aaah! Verdad que ese Panda es ese Panda jajaja. – se rio a carcajadas al saber que al fin el director se animó en presentarle al mundo su creación.
- Bueno, mañana es el primer día. – dijo cerrando las carpetas de golpe. – Será divertido formar a nuevos hechiceros. Y obviamente les haré formarse como creo que debe ser. – Su arrogancia se podía sentir por todo el cuarto, pero de pronto sus ánimos bajaron de golpe. – Ojalá ella los pudiera conocer. – se quitó las vendas de los ojos y cuando las sostuvo en su mano, las apretó con frustración. – Si vieras como están mis ojos en estos momentos, lo más probable es que me reprocharías por estar mostrando mis debilidades a los demás.
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Jujutsu Kaisen - Taiyo to Tsuki
FanfictionGushiken Haruka, heredera de la maldición Taiyo to Tsuki 太陽と月 (Sol y Luna). Encerrada en su hogar por desobedecer a su padre, esta es castigada y torturada por no haber quedado bien ante la Academia Jujutsu de Tokio. Ante un acto de rebeldía ella no...
