Capitulo 48

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Una castaña se encontraba sentada a la orilla de su cama, con la mirada perdida fija en el suelo. Su rostro no mostraba alguna emoción, ni siquiera un parpadeo se presentó durante... ¿Veinte minutos?
Sus ojos estaban irritados, con la visión borrosa ya que además de estar secos, había llorado desde que se había alejado de todos en el patio del Colegio. Unas marcas de lágrimas secas se encontraban en sus mejillas,  pues ya no salían nada de líquidos en sus ojos.

- Maldito bastardo. Siempre estuvo detrás de todo lo que te hicieron. - gruñó Taiyo con rabia.

- Se veía muy unido a tí muchacha. Realmente pensamos que él iba a ser diferente. - habló esta vez Tsuki.

- No importa en dónde y a quien conozca. Al final todos me hacen daño. - dijo sin ánimos la del Clan Gushiken.

- Deberíamos acabar con todos ellos. Mocosa, dejanos encargarnos de ellos. - sentenció el de la voz grave.

-¿Que estás pensando Taiyo? ¿Acaso quieres causar una masacre? No escuchaste que ya va a ver una el 24 de Diciembre, eso es prácticamente mañana. - hablo la de voz suave.

- Aún recuerdo cuando Geto me dijo que me uniera a él. - levantó la cabeza hasta que su mirada se fijó solamente en la puerta de su habitación. - Me dijo que si me unía a él, no iba a volver a sufrir como antes. Que él buscaba un mundo en dónde solo los hechiceros existieran, pero... Si lo pienso han sido ellos los que me han lastimado.

- ¿En qué estás pensando mocosa? - preguntó curioso Taiyo ya que pudo sentir como una energía negativa empezaba a salir de su ama. - No estarás pensado en...

- Mañana en el ataque en Shinjuku, acabaré con los hechiceros que alguna vez me dañaron. Y si alguien se mete en mi camino. Los mataré.

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Más tarde en la noche, la fémina tomó sus pertenencias, se cambió de ropa dejando perfectamente doblada el vestuario que le había dado Shoko. Se colocó el uniforme que utilizaba en su intercambio y sin más preámbulos, salió de su habitación.
Mientras caminaba por los pasillos del Colegio Metropolitano de Tokyo, no dejaba de venirle imágenes de los años que estuvo aquí. Donde al principio pensó que su vida iba a mejorar, pero se vio que siempre los problemas la seguían. Cuando creyó que por fin Satoru iba a tener una relación amistosa más que de un compañero de misiones, le hizo eso. Y pudo notar con solo mirarlo a los ojos que él en el fondo buscaba un remplazo por la ausencia de su mejor amigo. Eso le dolió, se sintió usada y traicionada. Por eso se fue.
Un suspiro se le salió mientras seguía su rumbo, pero en eso se detiene de golpe. Alguien la estaba esperando a la vuelta de la esquina y sabía exactamente quién era.

- Se que estás ahí. ¿Crees que no sé que eres tú Gojo?

- ¿A donde vas? - pregunto serio Gojo mientras salía de su "escondite". Se la quedó mirando fijamente mientas mantenía su temple indiferente. - ¿No me digas que iras donde Suguru?

- A donde yo vaya no es de tu incumbencia Gojo.

- Sabes muy bien que no te puedes ir. Aún no te vienen ataques por la maldición de tu hermano. ¿Que pasaría si te viene una estando allá? - preguntó molesto el albino. - Yo no voy a estar cerca para poder darte un poco de mi sangre.

- Lo que menos quiero es tu sangre Gojo. Ya estoy teniendo problemas con consumir tu sangre. - susurro lo último para si misma para luego dirigirse nuevamente a Satoru. - No vas a hacerme cambiar de opinión.

- ¿Y crees que yéndote con Suguru solucionaras algo? ¡Ahí mismo estará tu hermano o incluso ese maldito gringo!

- Si voy donde él no es porque quiera ayudarlo y para que sepas no voy a ir allá. No sé por qué debo estar dandote explicaciones. Mejor me voy.

Jujutsu Kaisen - Taiyo to TsukiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora