Capitulo 17

1.8K 183 8
                                        

Satoru

Eran las dos de la mañana y no era capaz de pegar un ojo, estaba preocupado e inquieto por la situación de Haruka y por el nuevo enemigo que teníamos. Aún no era capaz de procesar el hecho de que el hermano de esa mocosa estuviera vivo y que justo ahora se le ocurriera aparecer.

- Agh... me duele la cabeza de solo pensar en esto. – dirigí mi mano a mi frente mientras apretaba mis ojos. – Se me tenía que presentar otra molestia mas a mi lista. – suspiré cansado.

Justo en ese momento de lamento, mi celular empezó a vibrar y la pantalla se ilumino en todo mi cuarto oscuro. Levanté mi brazo con mucho pesar y tomé mi aparato electrónico y me pillé con la sorpresa que me estaba llamando Ieiri.

No pude evitar fruncir el ceño, no tenía un buen presentimiento con la llamada de ella. O era que le había pasado algo a Haruka o algo improvisto se le apareció a Shoko.

- Hola Ieiri. – dije meloso. – ¿Por qué me llamas a esta hora? ¿No puedes dejar de pensar en mí? – dije en burla, pero cuando no escuche su voz si no de un hombre, del cual no conocía, agudicé mi oído al cien por ciento.

- Oh. Pensé que te había dado un buen golpe, pero veo que tienes resistencia.

- Suelta la. – escuché la voz de Shoko cansada, supe de inmediato que había peleado y no estaba bien.

- No.

- Entonces no me dejas de otra.

Cuando escuché golpes y ruido de cosas rompiéndose, me levanté de golpe de la cama y sin pensarlo dos veces me teletransporté al colegio. Al llegar a la entrada pude sentir que algo no andaba bien, corrí hacía la enfermería y al llegar a la puerta me encontré con la imagen que menos quería encontrarme justo en estos momentos. Ieiri tirada en el suelo, golpeada, lastimada e inconsciente; Haruka ya no se encontraba en el lugar que la vi por última vez y había sangre en la camilla donde estaba tendida.

Había lastimado y herido a mi mejor amiga y para rematar, se había llevado a alguien muy preciado para mí. Fui rápido a ver el estado de Shoko y vi que estaba desmayada y muy golpeada, apreté la mandíbula de rabia, de ira, quería matar a todos los que se me cruzaran en estos momentos. Me levanté del suelo con Shoko en brazos y salí del lugar hasta llegar al patio del colegio. Sabía que el desgraciado estaba aún cerca, podía sentir su repugnante presencia. Me toqué las vendas que llevaba puesto en mis ojos y me las saqué para dirigir mi mirada a la dirección donde se encontraba ese sujeto. Sabía que él me estaba viendo, observando, y quería dejarle en claro que cuando lo pillara... lo mataría sin pensarlo dos veces.

Me llevé a Shoko a mi departamento sin antes avisar a Yaga sobre el estado de Ieiri y como estaba el colegio.

Mientras esperaba su llegada, atendí las heridas de mi compañera con lo que pude y la dejé acostada en mi recamara. Estaba sentado a la orilla de mi cama, con los brazos apoyados en mis muslos y con la cabeza baja. Mi mente era un rollo y tenía que calmar mi sed de sangre, mis ganas de romper todo y dejar la cagada, porque sé que al final de todo me arrepentiría de las cosas que puedo llegar hacer al final.

A los minutos sonó el timbre de mi departamento, sabía que era Yaga así que me levanté sin hacer mucho ruido para no despertar a Shoko y me encaminé donde la entrada principal, abrí la puerta y me encontré en el temple más serio que le había visto a mi supervisor. Estaba molesto igual que yo.

- ¿Dónde está? – dijo serio.

- Estaba en mi habitación durmiendo. Ya atendí sus heridas, por suerte ninguna fue mortal. – comenté calmado, pero ligeramente molesto.

Jujutsu Kaisen - Taiyo to TsukiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora