Capitulo 11

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Pasaron exactamente nueve años desde que la morena estaba en Estados Unidos. Se preguntarán por qué tanto tiempo. Pues el motivo, después de que terminaran los cuatro años de estudios oficiales que tenía Haruka en el instituto extranjero, se le ocurrió la brillante idea de hacer un "postgrado" y un "magister" en temas de hechicería y energía maldita. Esto hizo colapsar a un cierto hombre de cabello blanco porque no podía creer que la menor no iba a volver según la fecha que él tenía estimada.

Al tener este inconveniente ellos discutieron y no se hablaron por dos años, y aunque no se hablaban, la de la maldición Taiyo to Tsuki le enviaba regalos de cumpleaños al albino. El último regalo que le envió fue una venda blanca con un velcro para que pudiera sujetarlas de manera segura. Al principio no entendía Satoru de porque la castaña le regalaba una venda, pero al mirar más detenidamente la cajita en donde venían estos, vio una nota.

"Para que te tapes esos feos ojos (risas). Mentira, pero en serio. Tápatelos, porque transmiten demasiada información y estos podrían ser utilizados por loe enemigos. Te lo digo por experiencia.

Atte.

Gushiken Haruka."

El peliblanco encontró divertido el contenido de la carta, pero tomó el escrito como alguna advertencia de algo seguro. Así que, sin preámbulos, se colocó la venda en sus ojos, haciendo que su pelo quedara hacía atrás medianamente parado.

Se miró, sí se miró. Y mágicamente podía ver todo con claridad como si no tuviera puesta la prenda, y todo debido a su poder de Los Seis Ojos.

Empezó a caminar por los pasillos del colegio ganándose varías miradas, la mayoría de intriga porque, ¡Vamos! ¡¿Cómo cojones ve?! Esa era la incógnita de todos los estudiantes y de los pocos profesores que había en el colegio. E incluso varios estudiantes se le acercaron para preguntarle como es que veía y no se golpeaba o chocaba con una pared.

"Magia". – decía a todo el que le preguntara haciendo movimientos ridículos con sus manos.

Era medio día cuando fue llamado por Yaga, el cual era actualmente el director del Colegio técnico de Magia Metropolitana de Tokio. Algo le decía que lo llamaba para un trabajo aburrido investigando algún lugar con rumor de estar maldito o eliminar más maldiciones. Estaba aburrido de las mismas misiones.

- ¿Qué quieres viejo? – pregunto un poco molesto Satoru mientras se apoyaba al marco de la puerta.

- Llegas diez minutos tarde Sator- ¿Por qué tienes unas vendas en los ojos? – al principio no se había dado cuenta porque estaba haciendo nuevos muñecos.

- Porque sí. – canturreo divertido el albino.

- No indagaré más allá, porque algo me dice que no es de suma importancia. Dudo que tengas problemas a la vista así que debe ser un fetiche tuyo.

- ¿Fetiche dices? – rio a carcajadas. – Por favor, tengo otros tipos de fetiches en mente. Y "quedar ciego" no es uno de esos. – dijo haciendo las comillas con sus dedos. – Pero eso no importa ahora. ¿Por qué me llamaste? Espero que no sea una de petición de esos ancianos. – comentó serio.

- No, para nada. Solo quería avisarte que el próximo año llega Haruka del extranjero. – hubo un completo silencio en la oficina. - ¿Satoru?

- Nueve años.

- ¿Cómo?

- Se cumplirán nueve años desde que se fue al extranjero. – dijo con temple serio y tono de voz grabe. Estaba molesto.

Jujutsu Kaisen - Taiyo to TsukiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora