Pasaron las horas y el sol ya se encontraba en la mira de toda la ciudad. Y este era la señal de que las clases estaba a punto de empezar, lo que hizo que la alarma que se encontraba en la mesita al lado de la cama de un cierto albino sonará estruendosamente haciendo que este diera un salto.
- ¡MALDITA SEA! – agarró el reloj y lo arrojó con fuerza haciendo que este chocara con la pared y se rompiera en el acto. – Ups, creo que me pasé. ¡Pero eso te pasa por despertarme reloj!
Se levantó de mala gana y revisó su celular para ver la hora. Eran las seis y media y debía estar ya a las siete en el colegio para preparar la primera clase, ya que llegarían sus nuevos estudiantes. Suspiro resignado y fue al baño a lavarse la cara y luego a bañarse. Cuando terminó de lavarse, se colocó una toalla en su cintura y otra pequeña en el cuello. Se detuvo para mirarse en el espejo y no pudo evitar apretar los dientes y las manos, haciendo que se rompiera un poco el lavamanos.
- Tener tanto poder y no ser capaz de proteger a alguien que me importa. – se miró a sus ojos para mantenerse así. – Aunque pensándolo bien... ¿Cuándo he podido proteger a las personas que quiero? – se rio de si mismo. – Soy patético.
Se alejó del espejo para ir nuevamente a su habitación y vestirse para luego ir a la cocina y sacar un bollo dulce y hacerse un chocolate caliente. Se lo comió en un dos por tres y cuando se fijó nuevamente en la hora, eran las siete con cinco minutos. Estaba atrasado y sabía que Yaga le iba hacer el sermón de siempre. Fue en búsqueda de sus vendas, se las colocó para tapar sus ojos color cielo y en un abrir y cerrar de ojos ya se encontraba en la academia. Caminó como si no hubiera pasado nada yendo directamente a la sala de profesores, abrió la puerta de golpe y saludo a todo el mundo con una sonrisa en su cara.
- ¡Buenos días! – gritó animado el de cabellos blancos.
- Llegas tarde Satoru. Ocho minutos tarde. – dijo molesto el director.
- Son solo ocho minutos. No exageres. – hizo un gesto con la mano y al mismo tiempo esquivando un borrador que fue lanzado por el mayor. – Cerca.
- ¿Pudiste dormir Satoru? – preguntó esta vez la única mujer que se encontraba en la sala.
- En realidad, solo dos horas. ¿Estas preocupada por mi Shoko? – dijo en tono de burla Gojo.
- ¿Debería estarlo? – le respondió Ieiri con una pregunta para fastidiarlo, pero en el fondo si estaba preocupada.
- Nah. Solo no pude dormir porque como cierta PERSONA me dijo que no fuera en búsqueda de cierta mujer... - acentuó el tono al decir persona para dejar en claro a quien se refería. -Y eso me tiene comiéndome los nervios porque sé que no podrán encontrarla, aunque vaya Nanami. No digo que haga mal su trabajo, pero, no es lo mismo.
- Pues te informo Satoru que no será el único que irá en búsqueda de Haruka. – dijo el mayor de la sala.
- ¿Ah? – dijeron al unísono los dos antiguos estudiantes.
- Anoche me llamó un afiliado de Estados Unidos me llamó. No me preguntes como es que le dieron mi número, pero esa persona fue compañero de Haruka en el extranjero. – tanto Satoru como Shoko estaban atentos a su superior. – Pues parece que por cosas del destino llamó justo en el momento menos indicado para saber como estaba Haruka. No tuve mas opción que contarle la verdad.
- ¿Le dijiste a un completo extraño sobre lo que le pasó a Haruka? – preguntó furioso el albino al enterarse de tal echo.
- No me hables así Satoru. Por lo que pude apreciar ese hombre es muy amigo de Haruka. No sentí malas vibras de él.
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Jujutsu Kaisen - Taiyo to Tsuki
FanfictionGushiken Haruka, heredera de la maldición Taiyo to Tsuki 太陽と月 (Sol y Luna). Encerrada en su hogar por desobedecer a su padre, esta es castigada y torturada por no haber quedado bien ante la Academia Jujutsu de Tokio. Ante un acto de rebeldía ella no...
