Capitulo 32

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Satoru

Ya es de noche y no he tenido señales de Haruka. Estoy ansioso y preocupado de donde pueda estar. Pero, sobre todo, estoy un poco dolido por sus palabras. ¿En verdad se fue de Japón por mi causa? ¿En verdad cree que la usé como remplazo de Suguru? ¿En serio piensa esas cosas de mí?

Puede, puede que en cierta parte tenga razón, pero... ¿Así es como me ve? ¿Cómo alguien que se aprovecha de las personas cuando me siento lastimado y solo?

- Esto es una mierda. – me tapé mis ojos con mi ante brazo. Estaba sin la venda que siempre traigo. – Ahora que lo pienso. Ella me regaló esta venda. – la agarré con suavidad, la cual estaba encima de mi mesa de escritorio. – Esa vez ella estaba normal conmigo. Aunque estuvimos meses sin hablarnos, pero, de todas formas, me mandó este regalo.

Miré a través de la ventana y pude notar que ya era de noche. Chasqué mi lengua al notar que alguien estaba llamándome por el móvil. Lo tomé de mala gana y pude notar que era el viejo.

- Que quieres.

- Haruka está conmigo. Ven enseguida. – me levanté rápidamente de la cama al oír eso.

- ¿Está contigo?

- Sí. También Blackwood. – gruñí al oír el apellido de ese bastardo ese. – No me gruñas Satoru. No comprendo porque te cae mal ese americano si ni siquiera has entablado una conversación con él.

- No lo necesito. No necesito hablar con ese tipo para saber que es un interesado por Haruka-chan.

- ¿En serio? Él podría decir exactamente lo mismo de ti Satoru. Sobre todo, por lo que dijo Haruka de ti.

- Eso no tiene nada que ver. – me estaba enojando y mucho por esta situación. – Para que me llamaste. ¿Para eso? ¿Para discriminar mi actuar con ella? Han pasado años Yaga. AÑOS. Ya no soy el mismo de antes.

- Lo sé. Y es por eso por lo que debes hablar con ella. Volver a tener esa conexión que tenían antes. Aun recuerdo cuando los dos hablaban las mismas cosas al mismo tiempo. Era de temer. – rio. – Pero en serio Satoru. Será mejor que cambies la forma de pensar de Haruka. Algo me dice que sucedió algo en su mente en estos cuatro meses. No sé si tiene que ver con su maldición, pero... No será bueno para nosotros.

- Sí. Yo también lo sentí. Pude ver por unos segundos como sus ojos estaban sin su brillo particular cuando recién despertó. Me miraba como si... - dejé de hablar para poder encontrar la palabra exacta para lo que sentí en esos momentos. – No fuera nada. Como si fuera cualquier cosa lo cual puede deshacer.

- Si ese es el caso. Ven enseguida. La tengo con su amigo en la habitación del lado. Y no me gruñas de nuevo Satoru.

Sin más corte la llamada, me arreglé como pude, tomé algunos de los dulces que compre en Okinawa y me los llevé a la boca. Tenía que arreglar este gran problema y pronto.

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Haruka

Llevaba sentada por un buen rato, tanto que me dio tiempo para revisar con determinación la habitación en la que me encontraba. Sin mal no recuerdo, este lugar es donde debería estar la oficina de Yaga-san pero... ¡¿Por qué es jodidamente grande?! ¿Cuándo lo amplió a tal punto que son casi dos o tres habitaciones en una? Incluso tiene unos pilares que sostiene el cuarto, además que le cambió el color de la pintura dándole un toqué más... ¿misterioso? ¿Y por qué hay una gran masa de muñecos? ¿No se moverán verdad?

No pude evitar poner un gesto de desagrado por los recuerdos que me invadieron de pronto, esos momentos en que mi antiguo maestro me castigaba a mi y... a Gojo cuando hacíamos travesuras o nos peleábamos.

Jujutsu Kaisen - Taiyo to TsukiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora