Capitulo 28

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Satoru

En el transcurso del viaje, miraba de vez en cuanto a Haruka. Realmente a cambiado mucho en estos años, aunque seguía teniendo ese aire de siempre. Bajé un poco la vista y vi como su ropa estaba cubierta en sangre y rota, apreté el volante con fuerza y pegué mi mirada al frente. Podía percibir unos ojos en mi espalda y sabía que era el hermano de Haruka, me estaba matando con su mirada.

- No me asusta que me estés mirando de esa forma.

- No tienes idea de lo que haces.

- ¿Y tú sí? – le pregunté molesto por lo que me estaba diciendo. – Ya me imagino lo que le hiciste a Haruka, y cuando lea el reporte que hará mi compañero lo más probable es que me den ganas de matarte definitivamente, así que mejor cierra la puta boca. – pude oír una risa por parte del rubio lo cual me molesto bastante. - ¿De qué te ríes?

- Aunque quieras matarme, no puedes. Ella te pidió que no me hicieras daño, pero mira. ¡MIRA COMO ME TIENES! – estalló en carcajadas. – Cuando ella se enteré, te odiará de por vida.

- No lo hará.

- ¿Y cómo estas tan seguro?

- Porque ella será la que te mate.

Se quedó callado y no volvió hablarme en todo el trayecto, lo que fue mejor para mí.

Al llegar a las afueras del colegio, me estacioné, abrí la puerta del auto y me dirigí donde a la puerta del copiloto. Me quedé quieto por unos segundos pensando en lo que hace poco había sucedido, sacudí mi cabeza y abrí al fin la puerta y tomé a Haruka en mis brazos.

- Espérame aquí. Al fin y al cabo, no puedes caminar. – le sonreí divertido ganándome una mirada de odio.

Caminé por los pasillos ganándome varias miradas, hasta que sentí a lo lejos unos pasos apresurados y supe de inmediato de quien se trataba.

- ¡Gojo!

- ¡Hola Ieiri! ¿Me extrañaste?

- ¿¡Pero que le pasó?! – le tocó la frente a Haruka y pude notar que fruncía el ceño. - ¡Esta hirviendo! ¡Hay que llevarla al hospital!

- No puedes.

- ¿Qué? – me miró incrédula. - ¿De qué estas hablando? ¡¿A caso no ves cómo está?!

- ¡Claro que sé como está! Es solo que... - me detuve a pensar como sería la reacción de Shoko cuando supiera que Haruka esta sellada, y todas las posibilidades ninguna era buena, así que me rendí y se lo dije. – La sellé.

- ¿Cómo? – abrió los ojos como plato y pude notar que se ponía más pálida de lo que ya es.

- Que la sellé. Ella misma me lo pidió porque su energía maldita y la Maldición que tiene adentro se estaba saliendo de control. Pero esta vez de una manera más peligrosa que las otras veces.

- Debe ser una broma. ¿No Satoru?

- ¿Tengo cara de estar bromeando en este momento Ieiri? – le pregunté molesto porque no me estaba creyendo y eso que es mi amiga.

- Acaso... ¿acaso la llevarás a el cuarto de sello?

- Sí. – bajé la vista para contemplar el rostro tranquilo de Haruka. – La mantendré en ese cuarto ya que, si en algún momento mi sello se rompe, en ese sitio su energía maldita no saldrá y también la maldición. Estará a salvo.

- ¿Por cuánto tiempo?

- ¿Cómo? – levanté la vista hacía Shoko.

- ¿Por cuánto tiempo estará encerrada en ese lugar? – me dedicó una mirada seria. - ¿Por cuánto tiempo estará en ese estado? ¿Días? ¿Meses? ¿Años tal vez?

Jujutsu Kaisen - Taiyo to TsukiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora