Capitulo 9

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Han pasado exactamente dos años, la vida de Haruka ha sido de lo mas "normal" posible. Aunque no lo admitiera, estaba molesta consigo misma por no haber terminado más temprano los cuatro años de materias que le había encargado Yaga. ¿El por qué se tardo tanto? Pues porque nunca se espero que tuviera que leer como cincuenta libros para los grados de tercero y cuarto, si contar que la obligaron en varias ocasiones exterminar maldiciones para que practicara sus habilidades.

¿Cómo iba la relación con Satoru? Pues como si un milagro hubiera llegado a la Tierra, la relación de estos dos era una de las mejores. Sin que ellos se hubieran puesto de acuerdo, su sincronización era de elite. Cuando batallaban contra maldiciones de alto rango, sus movimientos se volvían uno y sabían exactamente que iba hacer el otro.

En la mayoría de las batallas, Haruka utilizaba su técnica Lunar para sanar las heridas de ellos, sobre todo las propias porque aún no podía esquivar del todo los ataques enemigos.

A veces se sentía una completa inútil por no ser de ayuda, pero Gojo solo le daba un golpe en la espalda y una sonrisa para que esta se olvidara del asunto.

- Aaaah estoy agotado... - se tiro al suelo el peliblanco mientras la menor lo observaba desde arriba.

- ¡Pero si no hiciste nada! ¡Yo hice todo el trabajo! – le regaño la menor.

- Cuidar de que no te dañen o te desmayes es una gran responsabilidad ¿sabes? – le hizo un puchero.

- Vaya que gran trabajo haces. – lo dijo sarcásticamente. – Aunque debo admitir que me has ayudado en varias ocasiones así que... gracias. – se sonrojo.

- Lo ves. – este palmeo el suelo al lado suyo para que la morena se sentara.

- Sabes que mañana me voy del país ¿no? – le preguntó la menor al mayor un poco triste. Después de tanto tiempo juntos ya no tenía la razón de irse de Japón, pero, era algo que de todas formas iba hacer. Lo necesitaba.

- Lo sé. – giró la vista para contemplar el cielo que estaba de un color anaranjado. – No quiero que te vayas. Pero sé que es algo que siempre quisiste y no soy quién para prohibírtelo.

- Y pensar que hace dos años éramos como el agua y el aceite. – rio Haruka.

- Sí, como perro y gato. – se le formó una sonrisa.

- En verdad nos parecemos mucho. Yaga-sensei tenía razón.

- Sí, que desagradableeeee.... -dijo con cara de asco Satoru.

- No pongas esa cara, se te va a arrugar el entrecejo. – lo golpeo justo entre medio de las cejas con su dedo y solo se escuchó un gemido.

- ¡Oye! ¡No me golpees! – la miro fulminante.

- ¡Entonces no coloques caras feas tonto!

- ¡¿A quién llamaste tonto?!

- ¡¿Ves a otro tonto aquí?!

- ¡Ahora si te lo buscaste!

Satoru se giró para empezar a forcejear con la menor en forma de broma, aunque igual a veces le ponía un poco de fuerza para que Haruka pensara que estaba peleando en serio con ella.

Las personas que pasaban cerca los miraban extrañados y otro con diversión. Estuvieron revoloteando por el pasto por varios minutos hasta que el mayor agarró de las muñecas a la menor y la posicionó abajo suyo. Los dos no dejaban de verse directamente a los ojos, lo que causo que la morena se sintiera un poco incomoda.

- P-podrías por favor salir de encima mío. – giró su cabeza para no mirar directamente al albino.

- No. – lo dijo seco, como si fuera una orden. La castaña solo hizo que el rubor de sus mejillas aumentara. – Mírame a los ojos Haruka.

- ¿P-por qué debería mirarte a los ojos? No seas estúpido Gojo. – tartamudeo la menor.

- Llámame por mi nombre. Satoru. SA TO RU. – le ordenó el de ojos azules.

- ¡HAAA! ¡¿POR QUÉ DEBERÍA OBEDECE-?! – no pudo terminar su frase porque sintió que algo no la dejaba hablar. Los labios del mayor estaban posados en los suyos, y sus ojos de la misma manera. Tuvo un sentimiento de que estaba siendo sometida por algo superior a ella, algo intocable, pero al mismo tiempo un calor recorría su cuerpo, algo agradable.

- Que haces. – dijo seria Haruka una vez que Satoru sacó sus labios de la contraria.

- Te beso.

- Eso ya lo sé. Pero por qué.

- No lo sé. Solo fue algo que nació. No soy capaz de entender todas mis emociones ¿sabes? – alzó una ceja en señal de incomprensión.

- Apártate. – ordenó la menor.

- ¿Qué?

Sin que lo viera venir un golpe en toda la quijada le llegó a Satoru. Cayó de lado y se quedó mirando sorpresivamente a la mujer, entonces vio lo que no quería ver. Miedo. Vio miedo en los ojos de la menor y supo que ese sentimiento fue causado por él. No sabía que decir, las palabras no salían y su cuerpo no se movía.

La morena lo miraba amenazante y con tristeza, ella sabía el porque el actuar del peliblanco. Cuando la besó no solo se sintió amenazada y al mismo tiempo calmada, si no que pudo sentir por unos momentos los sentimientos y emociones del otro con solo verlo a los ojos. Supo que Satoru la besó por miedo a que se fuera, a que no la volviera a ver, de perderla y que tal vez ella lo olvidara cuando se fuera al extranjero. Estaba triste, enojado, confundido y solitario. Ya no iba estar su compañera de batallas, de bromas y de peleas mutuas, la que la ayudaba con algunas pequeñas heridas, que le regalaba dulces de la nada justo cuando unos malos pensamientos cursaban en su mente. Lo distraía, lo divertía y lo acompañaba a donde sea. El estaba enamorado de su compañera sin que él se diera cuenta, pero como Haruka tenía una especie de don innato para sentir las emociones ajenas, se sintió mal y usada.

- Me voy. Ni se te ocurra seguirme.

- H-Haruka yo...

- Callate.

Al día siguiente Satoru vio como la morena tomaba el avión para irse a Estados Unidos. Ella en todo el día no le dirigió la palabra ni siquiera una mirada. Se sentía pésimo, herido por la actitud de la castaña contra suya. Cuando la perdió de la vista una lagrima se dibujaba por su rostro, su compañera de clase Shoko vio de reojo tal escena. Ella había notado el gran cambio de su amigo en estos últimos años gracias a la morena, lo veía sonreír mas y hacía más bromas de lo normal. Había logrado distraerlo de pensar mucho en su antiguo compañero y amigo.

Satoru se volteó para irse del aeropuerto dejando atrás tanto a su maestro como a su compañera.

- Le haces honor a tu nombre Haruka. – dijo cabizbajo Gojo.

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Hola! Hoy les traigo este capitulo. No es tan largo como el anterior pero, como saben, el trabajo no me deja mucho tiempo para escribir así que para no aburrirlos, les doy este capitulo.

Espero que les guste :D

Jujutsu Kaisen - Taiyo to TsukiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora