El transcurso del camino entre las dos mujeres fue en completo silencio. La mayor de las dos caminaba con la espalda recta mientras fumaba un cigarrillo, en cambio la menor con la mirada baja y con la espalda medianamente curva. De vez en cuando la doctora le daba una mirada fugaz para ver el estado de la perteneciente al Clan Gushiken, la cual se percató de unas leves ojeras que se le estaban formando a la menor y eso le extraño con creses, suspiró y cuando finalmente llegaron a la puerta de la habitación propia se detuvo para sacar su llave de su túnica y abrir.
Haruka al ser invitada a los aposentos de su senpai vio a mirada rápida que estaba bien ordenada la habitación, a excepción del escritorio de estudio que estaba en una esquina cerca de la ventana. Estaba llena de libros, papeles tirados por varias direcciones, bocetos de cuerpos humanos y posibles de maldiciones. Le recordó cuando estaba en sus investigaciones en Estados Unidos, pasando días sin dormir, solo consumiendo café y algunos dulces para estimular el no dormir y las veces en que creía ver algunas maldiciones, pero solo eran alucinaciones causadas por el cansancio extremo.
Una sonrisa se le formó en los labios y cuando escuchó a lo lejos que la castaña mayor la llamaba se limpió los pies y se encaminó a la dirección donde estaba la doctora.
- Bueno. Allá está el baño. Tengo algunas toallas limpias colgadas adentro, ve y date un buen baño. – le sonrió y le indicó con el dedo la dirección del dicho lugar antes mencionado. – Iré a buscarte alguna ropa. Creo tener algo de tu talla.
- No estoy muy segura, eres mucho más alta que yo. ¿Por qué hay puros edificios en este lugar? – comentó con un ligero puchero en su rostro y con el entrecejo levemente fruncido.
- El único edificio andante es alguien que ya conoces y no quieres que sea mencionado en estos momentos. ¿No? – le echó una mirada acusatoria para luego reír suavemente. – Además, tu amigo es bastante alto. Es casi del mismo porte que Gojo.
- Y lo nombraste. – dijo seriamente la morena pequeña.
- Lo siento, lo siento. No pude evitarlo. – hizo un gesto con las manos en señal de disculpa. – Pero volviendo a lo de la ropa. Tengo algo de cuando era estudiante aquí en la academia. Demás que te queda perfecto, tú confía en mí.
Cuando Haruka iba a abrir la boca, fue empujada hasta el baño y fue encerrada en el lugar. Obviamente no con llave, pero ella sintió que la habían arrastrado a un lugar sin que ella haya querido.
Observó su alrededor y vio muchos productos femeninos en la bañera. El que mas le llamó la atención fue unos jabones en forma de bolas, las analizó por unos segundos y supo de inmediato cuales eran. Sin pensarlo dos veces, abrió la llave de la tina, corrigió la temperatura hasta quedar a su gusto y lanzó la bolita de jabón y vio como esta empezaba a burbujear y llenar todo el ambiente con un olor a durazno con toques de coco. Se quedó oliendo un poco la fragancia, se sacó la bata y se adentró en la bañera burbujeante.
Se relajó a tal punto que sin ella anticiparlo se quedó completamente dormida, para luego ser despertada por un leve toque en la puerta. Dio un respingo y atinó a lavarse el cabello para luego enjuagarse y filtrar el agua de la bañera. Una vez que el agua se fue por completo se levantó de la fría tina y tomó dos toallas para secarse. Uno para el cabello y otro para el cuerpo.
Cuando estuvo a punto de taparse su cuerpo desnudo, se quedó viéndose en el espejo que estaba al frente de ella. Contempló sus cicatrices, las cuales estaban en todo su cuerpo, algunas más notorias que otras causándole un mal estar dentro de ella. Se pasó los dedos en algunas de las marcas y no pudo evitar chasquear la lengua por aquello.
- ¿Haruka estás lista? – escuchó la voz de Shoko al otro lado de la puerta.
- ¡Sí! ¡Ya salgo! – levantó la voz para que la mayor pudiera saber su situación.
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Jujutsu Kaisen - Taiyo to Tsuki
FanfictionGushiken Haruka, heredera de la maldición Taiyo to Tsuki 太陽と月 (Sol y Luna). Encerrada en su hogar por desobedecer a su padre, esta es castigada y torturada por no haber quedado bien ante la Academia Jujutsu de Tokio. Ante un acto de rebeldía ella no...
