Haruka
Sentía mi cuerpo pesado, como si un camión me hubiera golpeado y más encima haber chocado con el suelo de una manera brutal. Ósea, estaba hecha una mierda.
Lentamente empecé ha abrir mis ojos para divisar cerca mío el rostro de Shoko-san, la cual pude ver que tenía un gesto de cansancio muy notorio. Bajé mi mirada viendo como sus manos estaban gusto en mi pecho irradiando energía maldita hacía mi cuerpo.
- Deberías dejar de hacer eso o acabaras agotada. – le dije en un tono bajo y cansado.
- ¡H-Haruka! ¡No me asustes de esa forma! – se sobresaltó de una manera brusca haciendo que casi sacaras sus manos de donde estaba tratando. – Lo siento, pero no puedo dejar de hacer esto hasta cerciorarme de que haya apaciguado la maldición.
- ¿Maldición? ¿Te refieres a Taiyo to Tsuki? – levanté una ceja.
- N-no... ósea, bueno es que...
- ¿Qué es lo que sucede Shoko-san? – la tomé de la mano a penas y se le aprete para tranquilizarla un poco. – No creo que me sorprenda lo que sea que me este pasando. Mi vida ya es un asco para que haya algo que la haga peor. – le sonreí de manera cálida, pero al ver que ella no me lo devolvía me empecé a alarmar. - ¿Y bueno?
- B-bueno... - suspiro. – Haruka, te tengo que informar que estás maldita. Alguien te ha impuesto una maldición en tu cuerpo. Es por ese motivo que ahora te encuentras en la enfermería. Lo siento mucho.
Me quedé en completo silencio. ¿Qué alguien me maldijo? ¿Quién? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Qué tipo de maldición es la que tengo ahora mismo?
Las preguntas salían y salían por mi cabeza haciendo que me diera un espasmo en el parpado; me estaba estresando a tal punto que tenía tics en varias zonas de mi cuerpo y como no estaba parpadeando, mi vista empezó a verse borrosa.
Parece que mi acción colocó en alerta a Ieiri-san porque me empezó a mover del hombro hasta que finalmente parpadeé y fijé mi vista a ella.
- ¿Estás bien Haruka? – se veía preocupada, había dejado de darme energía maldita y cuando lo hizo me di cuenta de que ya no me sentía tan cansada.
- ¡Ah sí de maravilla! Solo estaba pensando... ¡POR QUÉ MI VIDA ES UNA MIERDA! – grité a todo pulmón haciendo que Shoko retrocediera en su silla y abriera los ojos como plato. - ¡Maldición! ¡Lo único que faltaba ahora es que tuviera maldita! ¡No por tener una maldición dentro de mí, si no de que un imbécil se le ocurrió la gran idea de maldecir mi cuerpo! ¡Y ahora...! – miré fijamente a Shoko con una ira que hasta el ambiente se había vuelto denso. - ¿QUIEN MIERDA FUE EL QUE ME MALDIJO SHOKO?
- Fue tu queridísimo hermano Haruka.
Giré mi vista a todos lados porque pude reconocer enseguida que era la voz de Hugh. Escuché un sonido metálico y luego unos pasos hasta que pude ver una cabellera negra que se me hacía familiar para finalmente ver esos ojos grises característicos de mi amigo.
- Hugh... - dije en un susurro.
- Se me había olvidado de que estabas aquí. – dijo Shoko-san un poco avergonzada. – Parece que te enteraste de todo.
- Sí. – dijo con voz seria. – Y solo me queda algo por decir. Haruka, será mejor que volvamos a Estados Unidos.
- ¡¿AH?! – exclamé expectante. - ¡¿Cómo que volver a Estados Unidos?! ¡Si acabo de despertar de un largo sueño!
- ¿Pero es que no lo ves? Desde que llegaste a Japón no ha dejado de pasarte cosas malas. Cuando estabas allá en mi país, nunca te ocurrió algo como esto. Como máximo alguna que otra lesión que te dejo algunos días en el hospital de la Escuela, pero nada más. ¡Lo único que lograras es que te maten si te quedas aquí! – gritó desesperado.
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Jujutsu Kaisen - Taiyo to Tsuki
FanficGushiken Haruka, heredera de la maldición Taiyo to Tsuki 太陽と月 (Sol y Luna). Encerrada en su hogar por desobedecer a su padre, esta es castigada y torturada por no haber quedado bien ante la Academia Jujutsu de Tokio. Ante un acto de rebeldía ella no...
