Capitulo 40

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Satoru

Llevaba horas buscando algún rastro del hermano de Haruka, pero el desgraciado o era muy bueno ocultando su presencia o dos, la persona que se lo llevó era el inteligente e hizo algo para que yo no fuera capaz de detectarlo. Me quedé con la segunda opción.

Me encontraba deambulando por los territorios del Clan Gushiken. ¿El motivo? Pues quería corroborar lo que me había dicho la maldición respecto a Haruka y yo.

La mayoría de los Clanes relacionadas con la hechicería tienen algunos cuartos ocultos donde esconden armas malditas, algunos documentos relacionados a sus historias como chamanes, objetos malditos, etc. Muchas cosas pueden ser almacenados por generaciones por estas familias, es por eso que quiero encontrar la historia de este Clan en particular.

- ¿Dónde podrían estar?

Estaba en la sala principal, donde me había encontrado con Haruka hace años. Las paredes llenas de hollín por el incendio, los muebles quemados y rotos, los años no han pasado en vano por este establecimiento.

Miré las paredes y me encontré con una pintura muy particular. Estaba el padre de Haruka con su hermano y madre, ella era igual a Haruka pero con la diferencia que su cabello era rubio con algunas mechas blancas. Me acerqué a tal punto que me di cuenta de que justo donde estaba situada la madre de Haruka había algo que no concordaba. El collar que traía puesto tenía un sobre relieve muy notorio. Lo toqué y pude notar que se podía presionar, y eso fue justo lo que hice.

- Interesante.

Al apretar la piedra del collar el cuadro que tenía un tamaño considerable se abrió de lado dejando ver un pasillo con escaleras. Me incliné un poco para ver hasta donde llegaba, pero no tenía fin según lo que mis ojos veían, así que simplemente me subí hacía la entrada y bajé las escaleras un poco incomodo por ser algo pequeño para mi porte. Al tiempo se hizo mas alto y ancho haciendo más fácil mi bajada.

- ¿Hasta cuando tengo que bajar estas malditas escaleras? – bostecé para luego volver a colocar mis manos en mis bolsillos.

Luego de varios minutos, pude divisar a la distancia una puerta de madera, algo vieja en comparación a la estructura de la casa. Tomé la manilla y pude notar que estaba cerrada con llave. Bufé molesto y de una sola patada la abrí hasta llegar a desencajar la puerta del marco.

- Ups. Pero me vale. Ya no hay nadie viviendo en este lugar. – me encogí de hombros para quedarme viendo el lugar el cual acababa de entrar.

Lo primero que me llamó la atención fueron los cientos de cuadros de hombres que según intuí eran las antiguas cabezas del Clan Gushiken. Fui caminando, viendo uno por uno a esos hombres hasta que algo me causó un pequeño escalofrío. El décimo cuadro del líder del Clan Gushiken tenía el cabello completamente blanco y unos ojos azules muy parecidos a los míos. Obviamente no tan bellos, pero, definitivamente tenía un aire al Clan Gojo.

Seguí el transcurso y el cabello blanco se empezó a borrar, pero de todas formas tenían alguna que otra mancha blanca en su cabello, hasta finalmente llegar al padre de Haruka, el cual su cabello era completamente castaño.

- Esperen un momento. ¿Puede que él no sea directamente relacionado al Clan Gojo? – me toqué la barbilla mientras intentaba recordar todas las imágenes de los cuadros que vi. – Ahora que recuerdo, la madre de Haruka tenía algunos mechones blancos... ¿Será que ella es la que tiene relación sanguínea con mi Clan?

Eso me daba una conclusión. Que ella era la verdadera líder del Clan Gushiken pero al ser mujer, la obligaron a casarse con alguien de algún Clan conocido. Pero... ¿Cuál?

Jujutsu Kaisen - Taiyo to TsukiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora