Capitulo 49

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Un pelinegro con túnica observaba cómo la "maldición" que creo estaba dándole una paliza a la persona que más quería que se uniera a él. Si él quería podía simplemente usar su Técnica Maldita de absorción de maldiciones y acabar con esa pelea que estaba siendo super desigualada, pero tenía otros asuntos pendientes en otro lugar.

Reunió a sus acompañantes y les dio sus misiones que prácticamente era mantener distraído al poseedor de Los Seis Ojos para poder él ir al Colegio de Hechicería y así poder obtener a la Maldición de Categoría Especial Rika.

- Ya saben que hacer. Acaben con todos los que se interpongan y más que todo, tiene que mantener al margen a Gojo Satoru. Y esto te lo recalco sobre todo a tí Miguel.

- No te preocupes, no va hacer mucho trabajo jejeje. - río con gracia el hombre de gorro blanco.

- No te confíes Miguel, Satoru es un hechicero como ningún otro. Por algo es catálogo como el Hechicero más fuerte. Bueno me voy.

- ¿Que hacemos con ese tarado que está allá? - dijo la chica de cabello negro. - ¿Y con el Americano?

Geto se fijó al hombre de cabello azabache que estaba arrojado en el suelo y este sonrió.

- Pueden matarlo. Ya no me sirve.

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En varios vehículos circulaban por las calles de Tokyo. ¿Destino? Shinjuku.
Tanto como la sede de Kyoto y Tokyo estaban al tanto de la situación. Había llegado un nuevo informe que todo Shinjuku estaba completamente rodeada de todo tipos de maldiciones y que, la hechicera de Categoría Especial Gushiken Haruka estaba en peligro.
Nadie sabía que en realidad la dueña de la maldición Taiyo to Tsuki había desertado y que tenía planes posiblemente malvados. ¿Quién tenía algunia idea de aquello? Gojo Satoru, el cual se encontraba en el primer vehículo conducido por Ijichi.
Él hombre de lentes se le veía muy nervioso y a través del lente retrovisor podía ver al albino con una mueca de fastidio y en ciertas ocaciones el del Clan Gojo le decía que se concentra en el camino.

- P-Perdón que sea insistente Gojo-san. ¿P-Pero le ocurre algo? ¿Tiene que ver con la señorita Haruka?

- Es algo que no tienes porqué saber Ijichi. ¿O quieres que te pegue? - advirtió el de ojos claros.

- ¡N-No no! ¡No volveré a preguntar lo siento sempai!

Llegado un punto del trayecto, los vehículos se separaron por caminos distintos para poder abarcar lo más posible el terreno.
Satoru, quién llegó al centro de la cuidad se sorprendió que no hubieran llegado las maldiciones aún y que no sé pillara a su antiguo amigo. Empezó a buscar con su mirada algún rastro de energía maldita donde le indicará donde estaba Haruka.
En un momento se llegó a desesperar porque el dolor que sentía en el pecho era cada vez más fuerte.

- Maldición. ¿Donde carajos estás Haruka? - dijo en voz baja el de pelo blanco.

De repente se vio una gran explosión a la distancia y todos los que estaban presentes sientieron una presión gigantesca en toda la ciudad. Todos se quedaron viendo en dirección donde la gran nube de polvo se asomaba. Nadie se movía, estaban inmovilizados, asustados o mejor dicho aterrados por la gran presencia. Por un momento pensaron que el gran rey de las maldiciones Ryomen Sukuna había reencarnado, pero solo algunos pudieron identificar muy bien de quién era esa grotesca energía maldita. Taiyo to Tsuki. Y estaba realmente enojado.

- Esto no es nada bueno. - dijo Gojo.

- ¿Por qué lo dices Satoru? - preguntó el director del Colegio de Tokyo.

- Porque ya llegaron las maldiciones y también tenemos vesitas. - fijo su mirada a los edificios, sobre todo en uno en particular. - Pero me llama la atención que al que más amenazó con esto no esté presente.

Jujutsu Kaisen - Taiyo to TsukiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora