Capitulo 43

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Había transcurrido un par de días desde el accidente de Haruka. Milagrosamente, no había vuelto a tener esos episodios relacionados con la maldición que le impuso su hermano, algo que en cierta forma tenía con bastante curiosidad a la Doctora del colegio. Si lo que decía Gojo era verdad, de que él y Haruka eran parientes, deberían en sí ser de un Clan bien cercano para que el efecto del "método de la sangre" fuera muy duradero.

Pero cambiando de tema, el albino había solicitado a sus estudiantes que estuvieran echándole un ojo a la morena por si acaso le venía los síntomas de la maldición cuando él no estuviera presente, algo que no le agradó en lo absoluto a la castaña.

- Repíteme otra vez. ¿Por qué tus alumnos deben estar vigilándome? – miró de mala gana al peliblanco. - ¡¿No crees que soy lo suficientemente adulta para cuidarme sola?! – reclamó.

- En tu condición no importa si eres adulta. – le golpeó con el dedo índice en la frente, ganándose un quejido de la menor. – Si te viene un ataque de nuevo y no hay nadie presente... ¿Quién te va a dar mi sangre? ¿Tú? – se inclinó quedando a la altura de la castaña sonriéndole con sorna.

- Puedo perfectamente aguantarme el dolor y beber la sangre.

- Pues no pareció serlo la última vez. – dijo divertido. – Además, aún no me dices que fue lo que hablaste con tu "amigo". – dijo lo último con molestia.

- No tengo porque decirte lo que hablé con Hugh. – se cruzó de brazos y lo fulminó con la mirada. – Lo que pase entre el y yo no es de tu incumbencia

- Pues te diré que sí. Sobre todo, ahora que debo proporcionarte de mi sangre. ¿No soy eterno lo sabes? – esta vez fue él quien se cruzo de brazos frunciendo el ceño.

- Eso lo sé perfectamente. – suspiró cansada, se refregó el rostro con su mano para voltearse y tomar rumbo hacía el patio del colegio.

- ¿A dónde crees que vas? – el peliblanco dio pasos largos para quedar al mismo ritmo que la castaña. - ¿Vamos a salir?

- ¿Quién querría salir contigo Gojo? – dijo con indiferencia Haruka. – Solo quiero tomar un poco de aire, ¿sabes? Todo esto me tiene estresada. Además de que Yaga-san me a pedido que vea los entrenamientos físicos de tus alumnos. No entiendo por qué debo hacer tu trabajo.

- ¿Será por qué eres mi asistente? – sonrió burlonamente ganándose un golpe en el costado. – Eso dolió. Aún no comprendo como eres capaz de golpearme si tenía mi Infinito activado.

- Pues qué sé yo.

A lo lejos del pasillo, pudieron divisar el patio de la escuela y al centro de este, vieron como los estudiantes de Gojo estaban entrenando. Maki estaba con Okkotsu en un combate cuerpo a cuerpo, siendo la mujer la vencedora de la pelea que estaban teniendo justo en ese momento; Panda estaba lanzando a Inumaki por los aires sin ser comprendido por la del Clan Gushiken.

Cuando estuvieron los dos adultos cerca de los menores, estos se percataron de su presencia y detuvieron sus actividades para ir a saludar especialmente a una persona.

- ¡Haruka-san! – gritó Maki haciéndole un gesto de saludo con su mano. - ¡¿Cómo esta?! ¡¿Se siente mejor?!

- ¡Salmón! – le siguió el más bajo de los estudiantes.

- Tranquilos chicos. – hizo un gesto con sus manos para que bajaran las revoluciones. – Estoy bien gracias por la preocupación... Yuta-kun, estas un desastre. – comentó en seco al ver el estado deplorable del pelinegro.

Jujutsu Kaisen - Taiyo to TsukiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora