Capitulo 21

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Haruka

Todo estaba completamente oscuro, sentía como mi cuerpo ardía como los mil infiernos, pero al final no hacía nada para detener ese calor. Estaba cansada y no podía mover ninguna parte de mi cuerpo.

La soledad era lo único frío que podía percibir, pero no era suficiente para apagar esa llama que me estaba consumiendo.

"Si no hacemos nada, él te matará. Nos matará." – dijo una voz proveniente del vacío.

- Vaya, no creí que volvería escucharte.

- Siempre he estado aquí niña. – dijo la voz.

- ¿Quién eres? Solo te he escuchado creo... ¿diez veces? Muy pocas ocasiones si me dices que siempre has estado conmigo. ¿Acaso solo apareces en situaciones peligrosas?

- Solo cuando la situación lo amerita. – dijo nada más. Lo que encontré bien fastidioso. – Por ejemplo, ahora.

- ¿Qué está pasando ahora? No he podido despertar o salir de este lugar. Aunque hay momentos en que siento un dolor tan gigantesco que mi conciencia regresa a la realidad, pero luego todo vuelve a estar negro.

- Es porque yo te protejo de que sientas ese dolor, otra vez.

- ¿Otra vez? Espera. ¿Me estas queriendo decir que no es la primera vez que me pasa? – pregunté impactada por la revelación.

- ¡Claro que no es la primera vez tonta! – fulminé con la mirada al vacío intentando demostrar mi molestia por lo que me acaba de decir. – Hace más de diez años, cuando tenías como siete u ocho años tu familia te torturo de una manera tan... horrible. – pude notar su tono de voz que se había vuelto un poco pesada. – No te daré los detalles de aquello, pero ocasionó lo mismo que ahora. Estas en el espacio, donde tu vida esta en un punto medio en donde solo yo, o mejor dicho nosotros podemos mantenerte con vida.

- ¿Nosotros?

- Somos dos. – dijo esta vez una voz suave y dulce. En comparación a la otra que era más grave y seria.

- ¡¿PERO QUE DEMONIOS?! – exclamé exaltada.

- ¡Cálmate niña! – dijo la voz grave. - Ella no suele aparecer mucho, soy yo el que más pone atención al exterior, ya que ella ve lo que hay en tu interior. Ahora bien, volviendo a lo anterior. – me concentré en la voz "masculina". - Esa vez sin que tú fueras consciente de nosotros, nos protegiste del dolor que nos causaron esa vez. La Katana que posee tu familia, la "Satasuton", es un sable que fue creada a partir de nuestra energía maldita. Se podría decir que nosotros mismos la forjamos cuando éramos una maldición libre.

- ¿Eran una maldición como cualquiera? – pregunté curiosa por aquellas palabras.

- Como cualquiera no, éramos una de las maldiciones más fuertes del mundo. Incluso más fuerte que Sukuna. Es por eso por lo que tu Clan, después de décadas de batallas constantes, pudieron sellarnos y introducirnos en uno de los integrantes del clan. Este caso, el primogénito del líder.

- Eso quiere decir...

- Tú hermano nos tuvo que haber tenido. – dijo la voz suave.

- Pero... ¿Por qué los tengo yo a ustedes? No soy la primogénita, además creo que había escuchado que nunca la maldición pasó a una mujer.

- En eso te equivocas. – me quedé helada por aquellas palabras. – No eres la primera mujer que nos posee. Hace mil años la primogénita del líder del Clan Gushiken nos heredó. Ella tenía un gemelo, pero nació un minuto después de ella. Aunque fue criada como la segunda, el hermano nunca mostro señales de poseer nuestro poder maldito o algo relacionado con aquello, pero en cambio la mujer sí.

Jujutsu Kaisen - Taiyo to TsukiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora