"Escucha lo que siento
¿Lo sientes también?
Si no lo haces, lo que hago no tiene sentido
Dime, ¿lo sientes también?".
Johana Lewis tiene una vida exitosa. Una carrera artística impresionante, lujos, belleza y un prometido que es la envidia de todas...
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Capítulo 30
Liam
Pasan dos días después del ataque a Johana en el set y no la he visto desde esa noche.
Estoy un poco molesto de que culparan a Antonella de todo lo malo que pasa, y aunque sí fue ella la que le dijo a su amiga sobre la colaboración y por ello todo se supo, me niego a creer que ha hecho algo tan horrible como mandar a golpear a Johana solo por el simple hecho de que yo le "gusto", algo que no está comprobado.
Sin embargo, aquí me encuentro, frente a la puerta de mi novia para arreglar las cosas. Puedo estar molesto, pero la extraño más que cualquier otra cosa.
-Te llamo cuando puedes venir a buscarme -le hago saber a Mase, uno de los de nuestro equipo de seguridad. Él asiente.
Bajo de la camioneta y camino hacia la verja, donde un hombre vestido de negro está parado.
-¿Puedo ayudarlo?
-Vengo a ver a Johana.
-¿Ella sabe que vendría?
-No, no lo sabe.
-Permítame anunciarlo.
Saca un walkie talkie y dice: "el Sr. Keller está aquí". Ni siquiera parpadeo cuando dice mi apellido, no me extraña que lo sepa. Aunque quiero creer que es porque Johana se los dijo y no por mi fama.
-¿Y bien? -inquiero cuando baja el aparato.
-Puede pasar.
La verja se abre de forma automática y yo entro, encaminando mis pasos hacia la puerta. Cuando estoy subiendo las escalinatas de la entrada, la puerta se abre y Johana corre hacia mí. Por poco provoca que caigamos al suelo, pero puedo mantener mi equilibrio mientras la atrapo y ella envuelve sus piernas alrededor de mi cintura. La aprieto contra mí y aspiro su aroma, empapándome de su cercanía.
¡Dios! Cuánto la he extrañado. ¿Por qué demonios no vine a verla antes?
-Del uno al diez, ¿cuánta falta te he hecho? -susurro en su pelo.
En respuesta, ella me sujeta más fuerte y mete su cara en mi cuello.
-100 -susurra por lo bajo.
Sonrío.
-Tú a mí 1000.
Con ella en mis brazos, empiezo a ir a hacia dentro de su casa, pero ella chilla un "¡NO!", provocando que me detenga en medio paso.
-Quiero salir a comer a algún lugar bonito, no quiero seguir encerrada en casa -explica.
-Oh, bueno, vayamos a comer. -La dejo en el piso y miro a la puerta de la casa-. ¿Lianna y Karol también vienen?
Ella resopla y yo la miro extrañado.
-No he visto a Lianna en todo el día, esta mañana llegó y al ver mi cara de amargura, dijo: "¡No te aguanto otro día más siendo una perra!". Tomó sus cosas y se fue.