"Escucha lo que siento
¿Lo sientes también?
Si no lo haces, lo que hago no tiene sentido
Dime, ¿lo sientes también?".
Johana Lewis tiene una vida exitosa. Una carrera artística impresionante, lujos, belleza y un prometido que es la envidia de todas...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Capítulo 45
Johana
Miro fijo a la pared frente a mí, preguntando al universo: "¿Por qué? ¿Por qué yo? ¿Por qué mi bebé? Hay un millar de mujeres que no quieren hijos, entonces, ¿por qué me quitaste el mío si yo lo quería?" Y sé que es egoísta de mi parte pensar de esa manera, pero es que el universo bien podía deshacerse del niño de una de esas mujeres que no lo quiere.
Atiende las oraciones como son, no como te da la gana, querido universo.
Y sí, estoy muy enojada, tanto que prefiero callar antes de pagar el enojo con alguien que no se lo merece. Sin embargo, es mejor esto, la ira, que la tristeza. Aunque de esa también hay, pero el preponderante es el enojo y las ganas de saber quién fue el desgraciado que me quitó lo más bonito que me había pasado en mucho tiempo para hacérselo pagar.
Liam se mueve en el sillón a mi lado, llamando mi atención. También ha estado callado, con la mirada ida y no ha dicho mucho más que preguntar cómo estoy "físicamente". Cuando me preguntó así, textualmente: "¿Cómo estás físicamente?" quise darle una respuesta llena de rencor, porque mi ira me obliga, pero no lo hice porque Liam no es el culpable de lo que pasó. Así que, respondí tajante: "Con dolor", y no volvimos a hablar. Algunos dirán que es su deber consolarme en un momento como este, pero no puedo estar molesta porque no sea capaz de darme la paz que necesito cuando él también perdió al bebé. Él también necesita consuelo.
Los chicos vienen, me abrazan, sin embargo, no dicen nada. Asumo que no tienen las palabras correctas para decir. Luego viene Lianna, que llora tanto que me provoca el llanto a mí también. Después, es el turno de Hannah, que se disculpa por haberse comportado de una forma injusta conmigo por lo del bebé, a lo que quisiera responder que se le cumplió el deseo, pero me quedo callada.
Las palabras que decimos en momentos de enojo pueden ser más hirientes que una puñalada en el corazón.
Por último, viene Karol, con su expresión maternal de siempre, aunque no me dice nada para hacerme sentir mejor, creo que sabe que si dice algo, voy a terminar sacándole en cara su actitud de estos días.
—Tu mamá ya viene en camino —me informa—. Cuando supo lo que pasó, tomó el primer vuelo para acá con tu hermana.
Eso me trae un 5% de paz. Puedes ser un adulto mayor, responsable de ti mismo, pero, cuando te ocurre algo malo, estar con tu madre te hace sentir protegido.
—Bien, pídele que venga a verme apenas llegue.
—No creo que haga falta que se lo pida, ella lo va a hacer de todas formas. —Mira a Liam—. Si quieres ir por un café o algo, puedes ir. Yo me quedo con Jo.
Liam me mira, como pidiendo permiso. Asiento.
—Voy a estar bien.
Se levanta. Camina hacia mí, deja un beso en mi frente y sale de la habitación.