"Escucha lo que siento
¿Lo sientes también?
Si no lo haces, lo que hago no tiene sentido
Dime, ¿lo sientes también?".
Johana Lewis tiene una vida exitosa. Una carrera artística impresionante, lujos, belleza y un prometido que es la envidia de todas...
N/A: La canción en multimedia fue la que estaba escuchando mientras escribía este capítulo.
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Capítulo 48
Liam
Las caras de los chicos en este momento son un poema; bocas abiertas, estupefacción total, sin habla y sin reacción. Quisiera burlarme de ellos, decir lo idiotas que parecen, pero estoy casi tan paralizado como ellos.
La respuesta de Johana a mi broma sobre casarnos hoy mismo en Las Vegas me ha dejado en estado de shock. Camino, pienso, razono, respondo, hablo, pero no recuerdo ni la mitad de lo que he hecho en la última media hora.
Luego de que Johana hablara con Lianna, que se tropezó y cayó al escuchar la noticia, hice que el equipo de seguridad que estaba por la zona, patrullando, nos trajeran a mi casa. En el camino, llamé a los chicos y les pedí que se encontraran conmigo para darles la noticia. Ellos, extrañados de que los llamara a esta hora, cuando se suponía que debía estar con Johana en el yate, vinieron sin replicar. Quería decirles nuestros planes en la tranquilidad del interior de la casa, con una cerveza en la mano de cada uno, pero Johana me chafó los planes.
Con una sincronización perfecta, llegamos a nuestro destino al mismo tiempo que Leo, Dan y JJ. Johana bajó corriendo del auto y se apresuró a llegar a ellos para gritar a los cuatro vientos:
—¡Nos vamos a Las Vegas!
Ellos no entendieron qué quería decir mi futura esposa con aquella declaración, así que, aún en la calle, Leo preguntó:
—¿Qué vamos a hacer en la ciudad del pecado? —Me miró desconcertado—. ¿Gastaremos nuestra fortuna en un casino?
—No, haremos algo mucho mejor que eso —respondió Johana.
—¿Veremos un espectáculo de cabaret? —propuso JJ—. Si es así, me apunto.
—No, no veremos un espectáculo de cabaret. —Johana rodó los ojos—. ¿Eso es lo único que se les ocurre que podemos hacer en Las Vegas?
Ellos no respondieron de inmediato, JJ no parecía tener idea de nada y Leo permaneció pensativo. El único que tuvo una idea de lo que estaba ocurriendo fue Dan, que se rascó la cabeza mientras dio un paso al frente.
—A mí se me ocurre algo, pero no creo que sean tan estúpidos para cometer semejante locura. —La sonrisa de Johana se extiende en su cara y yo aparto la mirada hacia el cielo—. ¡Ay, no! Sí van a cometer semejante locura.
—¡Sí! —chilló Johana, dando saltitos—. ¿Van a venir con nosotros?
JJ se paró a un lado Dan, con el ceño fruncido.
—¿De qué hablan?
Rápido para algunas cosas, pero lento, muy lento, para otras.
—Este par de idiotas van a casarse —dijo Dan, señalando a Johana y luego a mí.