"Escucha lo que siento
¿Lo sientes también?
Si no lo haces, lo que hago no tiene sentido
Dime, ¿lo sientes también?".
Johana Lewis tiene una vida exitosa. Una carrera artística impresionante, lujos, belleza y un prometido que es la envidia de todas...
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Capítulo 31
Johana
Nada más cierro la puerta detrás de nosotros y ya tengo a Liam sobre mí, basándome.
Su beso es abrasador, consumidor. Toma todo de mí y yo se lo doy de buena gana. Introduce su lengua con avidez y me saborea. Le otorgo este ataque a lo tanto que me ha extrañado y, ¡mierda! Yo también lo he extrañado un montón. Estos últimos dos días alejados han sido un martirio, tanto para mí como para los que me rodean.
Y, por lo visto, también para Liam.
Le hice la vida imposible a Lianna, y aseguro que me arrepiento de mi comportamiento, he tratado mal al personal de seguridad –creo que los pobres me tienen miedo– y llevé a mamá al límite rápidamente. Ella me amenazó como solo las madres tienen permitido, diciendo que a ella no le iba a hacer lo mismo que a Lianna, y traté, en serio traté, de no hacerla molestar. No lo logré y mamá se fue antes de tiempo con la excusa de que Yer, mi hermana, no podía pasar un día más sin ir a clases.
Así que, sí, Liam me ha hecho una falta terrible y se lo demuestro devolviéndole el beso con el mismo frenesí que él está empleando.
Lleva sus manos a mis muslos y asciende hasta posarlas en mi trasero, aprieta y me alza, obligándome a envolver mis piernas alrededor de su cintura y a tomarme de sus hombros. A tientas, avanza por la sala hasta dejarse caer en el sofá conmigo encima.
—¿Dónde está tu equipo de seguridad? —inquiere, alejando su cara de la mía para mirarme a los ojos.
Aturdida por el deseo, no entiendo en primera instancia el motivo de su pregunta, pero cuando cala en mí el sentido, respondo:
—No cerca de aquí.
Liam sonríe y, en un visto y no visto, se gira en el sofá, dejando mi espalda contra la superficie mullida.
—Bien —es lo que dice antes empezar un camino de besos desde mi mandíbula, bajando por mi cuello y yendo a parar en medio de mis pechos; levanta la vista hacia mí y me sonríe malévolo—, no queremos que te oigan gritar.
Río, pero de inmediato mi risa se convierte en jadeo cuando él toma uno de mis pechos en su mano.
En este momento estoy amando haberme puesto una blusa de escote en V profundo debido al fácil acceso que está teniendo Liam en este momento. Lleva un dedo al borde del escote y el sujetador y luego lo baja, dejando mi pecho al aire.
Impaciente, lo sujeto del cabello y lo atraigo. Quiero sentir su boca sobre mí y no me avergüenza hacérselo saber. Sonriendo, me da una mirada antes de llenar mi pecho con besos alrededor del pezón, saca la lengua y rodea la aureola con ella, enviando corrientes de placer directo a mi vientre bajo. Se aleja unos centímetros y sopla, provocando que mi pezón se frunza, para así tomarlo en su boca.