"Escucha lo que siento
¿Lo sientes también?
Si no lo haces, lo que hago no tiene sentido
Dime, ¿lo sientes también?".
Johana Lewis tiene una vida exitosa. Una carrera artística impresionante, lujos, belleza y un prometido que es la envidia de todas...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Capítulo 17
Johana
Hay que admitirlo, los chicos se esforzaron mucho. No es catalogado como el mejor cumpleaños de la historia, y no les recomendaría el negocio de organización de eventos si deciden dejar la música, pero se ganaron varios puntos por el esfuerzo.
No estoy segura de cómo debo sentirme incómoda por el constante estira y afloja entre Mercy y Katie, la mamá de Hannah y la de Liam, pero al ver que los demás solo rodaban los ojos ante las discusiones y reían de sus insultos corteces, decidí relajarme.
Luego de la cena, Hannah, Lianna, Karol y yo hacemos un grupo con las hermanas de Leo y Lucy, la prima de Dan. La idea original era hablar sobre cosas vanas e incrementar el desprecio por el desapego emocional del género masculino, eso fue hasta que notamos que los chicos nos estaban mirando y hasta que sonó una canción nos puso a bailar a todas. Viendo el espectáculo que estábamos dando, JJ y Dan se unieron a nuestro baile.
Saliendo del grupo, me alejo, viendo a JJ ser manoseado por las demás chicas y a Dan alejar a Lucy de la atención que está recibiendo por parte de JJ.
Voy a la cocina por un poco de agua, ajena a que Liam me había seguido. Cuando se pone todo cariñoso en medio de la cocina con algunas personas de testigos, me siento exultante y aterrada al mismo tiempo. Exultante porque me encanta que me toque y aterrada porque cualquiera de nuestro público puede tomarnos fotos e ir a la revista más cercana para venderles la historia. Con la excusa de querer ir al baño, subimos al segundo piso. Si soy sincera, sí que quiero ir al baño, pero en el fondo tenía la esperanza de que Liam subiera conmigo e intentara algo. Me encierro en el baño y me digo que si Liam no intenta nada, lo haría yo.
Ayer, cuando fuimos a Santa Mónica y casi nos atrapan, le atribuí a la adrenalina las ganas de besarlo, pero luego de que se fue y la emoción empezó a dejar mi cuerpo, descubrí que seguía con ganas besarlo. Y si él no me besa esta noche, no me voy a hacer responsable de mis actos.
Salgo del cuarto de baño y lo encuentro recostado de la pared frente a la puerta.
—¿Te uniste a mi equipo de seguridad? —pregunto con burla mientras cierro la puerta tras de mí, tratando de ocultar mi nerviosismo.
Él se acerca a mí y apoya las manos en la puerta cerrada.
—No, estoy aquí porque necesito probar algo.
Acerca su cara a la mía y acaricia mi nariz con la suya, haciendo que suelte una respiración temblorosa.
—¿Qué es eso que tienes que probar?
Lanzo una oración al cielo para que su respuesta sea 'tus labios'. Me da una sonrisa que promete muchas cosas.
—Esto, —Mete la cabeza en hueco de mi cuello y pone un beso húmedo ahí donde mi pulso salta como loco—. Esto. —Besa detrás mi oreja y contengo el gemido que amenaza con salir de boca—. También esto. —Pone un beso en mi mejilla y cierro los ojos con anticipación. No creo que se detenga ahora, ¿verdad?—. Esto —Besa mi nariz, haciéndome suspirar—. Y, por último, esto.