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Un día de entrenamiento con Draco Malfoy (Alias el diablo según la rayis)

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Me removí en las sábanas de aquella suave cama, era como estar en una esponjosa y suave nube, aunque el verano estaba por comenzar no podía acostumbrarme a dormir sin alguna sábana tapándome, no quería que el mounstro que estuviera debajo de mi cama me agarrara de los pies y me terminara comiendo.

Extrañamente era una mañana bastante tranquila...

- ¡____, ya es hora! - Hablé demasiado rápido... Unos fuertes golpes se escucharon en la puerta de mi habitación.

- ¡Hey!, ¡Cállate! - Le grite devuelta antes de esconderme en las sábanas de mi cama dispuesta a dormir otra hora y media.

- ¡O te levantas por las buenas o te levanto holgazana! - El rubio seguía gritando detrás de la puerta de madera.

- ¡Intenta levantarme, jamás podrás!... Idiota - Lo último lo murmuré, después de aquello un absoluto silencio se escuchó para posteriormente un estruendo invadir mi habitación.

Me levanté temerosa de lo que hubiera sido y como mi imaginación me lo decía... Draco había tirado la puerta de mi habitación.

- No puede ser - Solo podía concentrarme en mi puerta en el suelo.

- ¿Con que no podía? - El rubio se acercó amenazante, vestía su uniforme de quidditch, el cual lo hacía lucir jodidamente atractivo.

Tragué en seco mientras solo lo observaba, no sabía que hacer y solo me tocaba esperar por mi fin.

- Este... Ahora que lo recuerdo... La señorita Trelawney me pidió ayuda - Intente no tartamudear o que un suspiro no saliera de mi boca, aquella excusa que había puesto más de 20 veces ahora no lo iba a engañar, en su rostro se formó una sonrisa coqueta y se apoyo del colchón de la cama dejándome acorralada.

- Ni lo pienses ___, ya te escapaste durante dos meses, es momento de que cumplas aquel castigo, te espero afuera no se te ocurra escapar o te voy a perseguir por todo Hogwarts - Asentí suavemente antes de que el rubio saliera.

"___ debes de controlar tus hormonas"

Me reproche a mi misma antes de darme un suave golpe en el rostro y levantarme, con mi varita intente arreglar la puerta pero está simplemente no quería repararse, por lo que simplemente la dejé sobrepuesta.

Cambie mi pijama por ropa deportiva y tenis, acomode mi cabello para que no me fuera estorbar, antes de salir me cepille los dientes y lave mi rostro. Eran apenas las 6:30 de la mañana, odiaba a Draco por haberme despertado tan temprano, en cuanto salí el simplemente se encontraba esperando de brazos cruzados en el sofá.

- Hasta que por fin sales - Se levantó y dio unos cuantos pasos.

- Cállate, ¿Así tratas a tu hermosa novia? - Hice pucheros pero estos no funcionaron con aquel chico.

- Si y más cuando se trata sobre venganza, así que a moverse que son dos horas - El rubio me dio un casto beso antes de tomar mi mano y comenzar a caminar al campo de quidditch.

- Es increíble que aún te acuerdes Malfoy - Me apoye del hombro del chico mientras caminábamos, era bastante cómodo pero no tanto como mi camita.

- No podía perder la oportunidad de vengarme por todo lo que me haz hecho Longbottom - El rubio apretó suavemente mi mano antes de reírse un poco.

Nos tardamos 20 minutos para llegar al campo de quidditch, dónde se encontraba el equipo de Slytherin ya en sus escobas, era la única chica que estaba en ese lugar... Hubiera levantado a Pansy para que viniera conmigo, aunque solo estuviera espiando a mi novio.

- ¿Voy a hacer eso? - Aterrorizada apunte a uno de los chicos que estaba sobre su escoba con la pelota entre sus manos.

- No... O tal vez si, ya lo pensaré pero por lo pronto comencemos con lo básico - El rubio sonrió antes de gritar - ¡Si alguien se le ocurre verla tan siquiera por un segundo, no volverá a jugar en su vida o volver a caminar! - Amenazo a los demás chicos quienes simplemente asintieron, aunque no fuera el capitán, muchos temían de lo que su padre pudiera hacerle - Para comenzar, dale 30 vueltas al campo, sin descanso - 

one shots Draco Malfoy y túHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora