2. Juego peligroso.

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Ginebra

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Ginebra.

Harry era ese tipo de muchacho al cual le podías contar algo poco gracioso, pero aún así sonreiría para no hacerte sentir mal. Porque sí, lo había estado analizando desde que había llegado a vivir con mi hermano. Sobre todo esa noche del viernes, en donde había decidido tomar las riendas del asunto e ir a molestar a su casa, dejando a Gus plantado.

En el momento que ambos dejaron de reír por alguna broma, me coloqué de pie, sin llamar suficiente la atención mientras caminaba hacia la cocina. Y hasta ese instante, Harry tampoco me había dado mayor importancia. ¡Parecía que no existía!, Jesús. Él solo prestaba atención a mi hermano y a su laptop que tenía sobre su regazo, además, cada cierto minuto miraba su móvil sin concentrarse en nada más que en esas tres cosas.

Me apoyé en la orilla de la isla de la cocina, solté un suspiro frustrado y pateé el suelo como si fuera una chiquilla malcriada. Y tan pronto como comencé a sentirme asfixiada, mensajeé a Gus, queriendo que en ese mismo segundo me contestara.

GIN_ 21:30
HOUSTON, TENEMOS UN JODIDO PROBLEMA...

GUSGUS_ 21:32
No me digas que ya la cagaste.

GIN_ 21:32
NO, pero creo que estoy por hacerlo.

GUSGUS_ 21:34
Juro que te quebraré el maquillaje si
no lo puto seduces.

Y, mientras trataba de escribir otro mensaje hacia él, noté como la puerta de la cocina se abría y cerraba, mostrando a un Harry interesado en el refrigerador para buscar algo de tomar. Él me dio una mirada y, mientras re buscaba algo más para comer, me habló.

¡Aleluya señor!

—¿Estás aburrida? —preguntó, aún con su cabeza practicante dentro del objeto, sujetando con una de sus manos anilladas la puerta de este—. Marcos cree que sería buena idea que saliéramos.

Me atraganté prácticamente con mi saliva. Tosí un par de veces y lo miré nuevamente con mis mejillas sonrojadas. Bloqueé el móvil y lo dejé sobre el mesón de la isla, casi perpleja al verlo mirarme con algo de diversión.

—¿En qué estás pensando? —entrecerró sus ojos, cerró la puerta y sostuvo un vaso de jugo con un sandwich—. Solo es una salida. Los tres —aclaró mirándome con más diversión que antes.

Carajo, a él le estaba gustando verme como un payaso.

¿Por qué había creído otra cosa?

Traté de sonreír sin dejar de verlo, y él le dio una mordida a su pan mientras continuaba con sus ojos puestos en mí. Esta parecía ser la primera vez que Harry me observaba por tanto tiempo. Bebió un sorbo de su jugo y volvió a masticar un pedazo de lo que era su sándwich. Inevitablemente, me quedé viendo su mandíbula mientras masticaba con lentitud, lo que me hizo tragar saliva para evitar querer tocarlo.

GAME OVER [H.S]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora