36. ¿Arrepentida?

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Ginebra.

El señor Green se paseó por su oficina con expresión neutra. Me observó un par de veces y colocó sus manos detrás de la espalda. Soltó un pequeño bufido, meneó su cabeza hacia los lados y tomó de un archivo que había sobre el escritorio, el cual había pedido con anterioridad cuando tomé asiento frente a su escritorio.

Sus lentes resbalaron con un poco de gracia por el puente de su nariz, pero los acomodó de inmediato.

—¿Ginegra, verdad? —leyó mi nombre en esos papeles que tenía en las manos—. Licenciatura en lingüística y literatura... —me observó por sobre sus lentes—. Estudiante de último año. Vaya...

Estaba comenzando a entrar en pánico.

El director se sentó del otro lado del escritorio, colocando sus codos sobre el mientras continuaba leyendo mi vida en ese archivo; Era un poco inquietante saber que la universidad tenía toda mi información de lo que llevaba estudiando.

—No eres una mal estudiante —concluyó al mirarme.

Mis dedos juguetearon con la correa de mi bolso. Estaba nerviosa.

—¿Qué harás cuando termines de estudiar? ¿Buscarás trabajo?

—Pensaba trabajar en alguna editorial...

Asintió con su cabeza.

—¿Y crees que estos comportamientos serán permitidos en ese trabajo que deseas? —interroga—. La vida adulta no es como aquí, señorita.

—Tengo claro que no es igual señor.

—¿Entonces? —enarca su ceja—. ¿Qué la llevó hacer esto? ¿Por qué humillar a un compañero?

Apreté mis labios.

No podía decirle la verdad.

—Me arrepiento de haber hecho esto —mentí descaradamente—. Me haré cargo de mis actos —bajé la mirada al suelo.

—¿De verdad se arrepiente?

Lo observé, mordiendo mi labio inferior. Me estaba costando mentir.

—Puedo disculparme con Thomas.

Creo que nos miramos por un largo rato. Fue como un tipo de juegos de miradas retadora, pero el señor Green terminó rindiendose cuando apoyó su espalda en el asiento mientras ahora juntaba sus manos entrelazandolas. Parecía estar meditando la situación.

—¿Cómo vas con tu seminario? —pregunta, sorprendiéndome.

Carraspeo mi garganta.

—Solo me faltan unos detalles. Aún no está todo listo... —expliqué.

¿Por qué me estaba haciendo estas preguntas?, creí que tendría un castigo por lo hecho con Thomas.

—¿Por qué escogiste a la profesora Nicoletta para esto? —vuelve a interrogar con interés—. Casi todos los estudiantes han tratado de obtener al profesor Styles para la ayuda.

Me sentía como si estuviera una estación de policía. Solo faltaba la lamparita para que alumbrara mi rostro.

—Él parecía ya tener una carga bastante grande ya...

—Muy considerado de su parte pensar en ello —comenta.

¿A caso estaba tratando de sacar información de Harry?

Él se colocó de pie antes de cerrar el archivo. Ajustó su corbata y tomó de las solapas de su saco para acomodarlo mejor. Pronto caminó hasta la puerta para tomar de su manilla, indicando que era hora de salir de su oficina.

GAME OVER [H.S]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora