Harry probablemente era el hombre perfecto para Ginebra y, al igual que todas, suspiraba entre los pasillos y salón de clases por él. Pero tenía tres grandes problemas para poder conquistarlo. Uno, era su profesor; Dos, era el mejor amigo de su herm...
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Ginebra.
Harry se había desaparecido dos días para ser exacta. Él había mencionado que debía de viajar a Londres, generando que tuviera algo de ansiedad para volver a verlo. Parecía ser que había creado una dependencia hacia lo que era Harry Styles, lo que ocasionaba un problema en mi vida, ya que normalmente no era apegada a las personas.
Gus había mencionado que debía averiguar si estaba enamorada. Y, la verdad, es que si me sentía locamente por Styles. Así que averiguar si es que era amor, era algo cansador. Pero aún así, me decidí a llevarlo con calma para investigar sobre mis propios sentimientos.
Ese día Miércoles, Harry apareció en la universidad y, aunque hubiera querido verlo, no pude. Mi clases no coincidían con su periodo, por lo que me vi obligada a esperarlo en la salida de la universidad, precisamente en el aparcamiento, en donde podía ver a la perfección su carro acomodado entre todo los vehículos. Tal vez, estaba siendo un poco intensa, pero necesitaba verlo y conversar con él. Además, aún llevaba conmigo el jodido sobre que me había dado Thomas. Deseaba ver la expresión en el rostro del ojiverde cuando se lo diera.
Thomas me había dado a entender que ya no interferiría en nuestras vidas.
Con mi paraguas en la mano, comencé a picotear mi zapato, esperando con paciencia que Harry apareciera por el lugar. No sabía cuantas canciones había cantando mentalmente, pero suponía que los minutos habían pasado demasiado lentos como para haber estado esperando tanto tiempo en el aparcadero.
Miré la hora en mi móvil, solté un suspiro y caminé con lentitud hasta su vehículo, esperando no encontrarme con nadie conocido. Y al llegar, observé hacia los lados, esperando verlo. Cuando apareció a la distancia, hablando por su móvil y con el ceño fruncido, mi corazón latió con fuerza a la vez que mi estómago se apretujaba.
¿Cómo se sentía estar enamorado?
Mierda, necesitaba saberlo. Nunca lo había estado.
¿Sería obsesión?
Me estaba matando mentalmente.
Rápidamente dejé el paraguas colgando de mi muñeca mientras buscaba en google, tecleando con presura ''¿Cómo saber si estoy enamorada?'' y, cuando toqué el primer link, deslicé con mi dedo para buscar la respuesta. Me salté unos cuantos anuncios con frustración y continué bajando mientras leía rápido.
Estar en estado de alerta. Imaginar una vida con él. Te preocupas mucho. Puedes confiar plenamente en él... Mierda, tenía todo eso y más. Continué leyendo y mirando de reojo a Harry, quien ahora cortaba la llamada a la vez que soltaba una maldición en voz baja. Aún no me había visto.