Bailey.
No era propensa a probar la comida que mis manos hacían. De hecho, era de ese tipo de personas que prefería cocinar para el mundo, esperando nerviosa una opinión de la degustación. Era por ello, que, con los ojos clavados en el hombre de cabello negro frente a mí, mi corazón estaba latiendo a mil por segundo con mi nueva receta de magdalenas.
Evan Cooper, el mejor amigo de mi hermano y agente especial del FBI, me miró de soslayo mientras mordisqueaba por los lados la masa en sus manos recién horneada. El chocolate chorreaba por el ligero agujero que a propósito había hecho en una esquina.
Luego de conocerlo durante más de diez años, podía decir con certeza que su mirada era indescifrable cuando quería serlo. Era por ello, que apenas si estaba conteniendo las ganas de comerme las uñas aquí.
—Ya deja de rodeos y dime si te gustó. —Mi voz fue lo suficientemente chillona por los nervios.
Luego de varias semanas escondiendo la receta de las manos curiosas de mi pequeña niña, por fin me había animado a mostrarlas al mundo. Era demasiado perfeccionista, y además, un tanto insegura cuando de mi comida se trataba. Mi hermano Owen era el que usualmente usaba como conejillo de indias porque era el único que me diría que era una mierda sin siquiera un poco de tacto. Eso me gustaba, no estaba para las palabras lastimeras de las personas.
—Pequeña Nichols. —Su dedo índice me apuntó, contrayéndose luego mientras me invitaba a acercarme. Lo hice, mordisqueando mi labio inferior, sin saber que diría.
Evan era impredecible, podía gustarle mucho alguna cosa y aún así tener la cara de culo que le mostraba al mundo, al igual que podía desagradarle una persona y mostrarle la más amigable de las sonrisas. A veces me aterraba lo rápido que podía cambiar sus expresiones a su conveniencia. Pero bueno, era parte de su trabajo en algunas ocasiones.
Sus manos fueron a cada lado de mi cara, apretando mis mejillas al tiempo que entrecerraba sus ojos marrones en mi dirección.
—Una maldita maravilla. —Solté un suspiro y él se carcajeó, dándome un beso fraternal en la frente para calmarme—. No entiendo tu miedo, Bailey, eres una de las mejores reposteras de la ciudad. —Me encogí de hombros, sin querer sonreír mucho—. Esto es magnífico y aun así no se ha convertido en mi plato favorito.
—Sabes que te gusta mi tarta de arándanos. —Ahora fue su turno de encogerse de hombros, luciendo relajado en la ligera camiseta negra que llevaba al trabajo.
—No me quejaré si la haces para mi cumpleaños.
—Es en diez meses. —Hizo una mueca, restándole importancia.
—Mi cumpleaños pasará a ser mañana si me la haces —se burló, tomando un poco del jugo junto a su plato—. ¿Owen no avisó si pasaría por aquí? —Sacudí la cabeza, sin saber que más responder.
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OVERTIME (Kings Of The Game #7) SIN EDITAR
Romance[T-E-R-M-I-N-A-D-A] Llegar a la zona de anotación cada vez es más dificil, din importar que tantos deseos tengas de ganar...porque incluso el mejor jugador se cansa en algún punto del juego. 1. Antología de la serie KOTG 2. Kings Of The Game #7. ...