Park Chaeyoung, ansiosa por saber sobre el sexo, acude a su mejor amiga Jennie para que le enseñe.
Al pasar el tiempo las cosas comienzan a salirse de control entre ellas, en sus mentes y sus corazones, logranfo confundirlas.
Pero... ¿qué pasaría...
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Jennie y Chaeyoung seguían en el tejado de la universidad, habían pasado todo el día allí, hablando de todo pero a la vez de nada o simplemente habían estado en silencio, disfrutando la compañía de la otra, después de todo, ya había pasado demasiado tiempo desde que no habían hecho aquello.
El lugar estaba en completo silencio, al menos hasta que el estomágo de Jennie rugió, dando a entender que tenía hambre. Chaeyoung soltó una risita entre dientes y se levantó para luego ayudar a Jennie a levantarse.
-Vamos, te llevo a comer lo que quieras, yo pago. - dijo la menor con una gran sonrisa en el rostro.
-Si tanto insistes. - bromeo Jennie y ambas comenzaron a bajar por las escaleras entre risas y bromas.
Definitivamente habían extrañado todo aquello, se habían extrañado entre ellas y estaban dispuestas a demostrarlo.
La universidad se encontraba casi vacia a esa hora, solo había uno que otro estudiante o profesor debido a las clases extras.
-¿Cómo harás con tus clases de hoy? - preguntó la mayor, sintiéndose algo culpable por hacer que, de cierta manera, Chaeyoung hubiera faltado a clases. La menor simplemente se encogió de hombros, restándole importancia al asunto.
-Le diré a Lisa que me explique luego, o algo así. - respondió, tomando la mano de Jennie para salir de la institución. - Vamos, también tengo algo de hambre.
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Habían terminado en una heladeria en algún centro comercial de la ciudad, Jennie reía al ver la nariz llena de chocolate, que ella misma se había encargado de embarrar, de Chaeyoung. La menor solo tenía un adorable puchero en su cara, haciendose la ofendida aunque también le causara gracia el asunto. Amaba ver a Jennie feliz, después de todo.
Si ella es feliz yo también lo soy.
Pensó, viendo como la sonrisa de gominola de Jennie aparecía. Miles de ganas de hacer que la sonrisa incrementara a punto de besos la invadieron, pero sabía que no podía hacerlo.