Park Chaeyoung, ansiosa por saber sobre el sexo, acude a su mejor amiga Jennie para que le enseñe.
Al pasar el tiempo las cosas comienzan a salirse de control entre ellas, en sus mentes y sus corazones, logranfo confundirlas.
Pero... ¿qué pasaría...
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Jennie comenzaba a salir poco a poco del mundo de los sueños en el que se encontraba. La claridad era bastante en su habitación y eso le dificultaba abrir los ojos.
Chaeyoung.
Sonrió cuando recordó el nombre de su mejor amiga y todo lo que habían hecho la noche anterior hasta bien entrada la madrugada. Con la mano derecha, comenzó a palmear el lado de la cama en el que se supone se encontraría Chaeyoung, frunció el ceño cuando se dio cuenta de que estaba vacio.
-¿Chae? - llamó. Abrió un ojo para darle una mirada rápida a la habitación, tan solo para asegurarse de que Chaeyoung no se encontraba por ningún lado. Bufó, sin evitar poder sentirse un poco decepcionada. - No seas idiota, Jennie. - se regañó a sí misma. - Sabías que se iría tan pronto se despertara.
Aquella era la primera vez que dormían juntas luego de una larga maratón de sexo, y aunque sabía que Chaeyoung no tenía porque quedarse si no quería, anoche tenía aquella pequeña esperanza sobre que la menor estaría a su lado cuando despertara.
Se acostó de nuevo en su cama, recordando todo lo que había sucedido la noche anterior hasta que escuchó como tocaban su puerta. Bufó antes de levantarsd y buscar alguna camiseta de dormir y unas bragas limpias. Sabía que no estaba muy presentable, pero no le importaba realmente, demonios, acababa de despertarse. Quien fuera la persona que estuviera al otro lado de la puerta debía agradecer que al menos no sería recibido por el mal humor matutino de Jennie.
Con lentitud, caminó hasta la puerta, arrastrando los pies. Abrió la puerta, encontrándose con una sonriente Irene al otro lado de la puerta.
-¡Bueno días...! - la mayor se quedó a mitad de frase cuando miró a Jennie de arriba a abajo.
-¿Qué...? - iba a preguntar Jennie cuando recordó la forma en la que estaba vestida. - Oh, lo siento. - se sonrojo un poco al ver como su ex-novia le miraba las piernas descaradamente. - Joohyun, mis ojos están aquí arriba, maldita pervertida. - bromeo, haciendo que la chica frente a ella se sonrojada con fuerza y empezara a tartamudear, intentando formar una oración. - Olvídalo, pasa. -Gracias. - dijo la mayor, llevándose una mano a la nuca para comenzar a rascarse allí en un acto de nerviosismo, su mirada estaba fija en el suelo y sentía que su cara ardía como si estuviera en llamas.
Jennie apenas estaba recordando que, el día anterior, la chica se había ofrecido por mensaje a pasar por ella para llevarla a la universidad. Ahora, por su culpa, no solo se le haría tarde a ella, sino también a Irene.
-Acabo de despertarme, perdona el desorden. - señaló su habitación y sonrió apenada. - Puedes sentarte donde quieras. - le dijo mientras caminaba hasta su closet para buscar lo que se pondría aquel día.
-¿Qué desorden? - preguntó, incredula, Irene, mirando la habitación de arriba a abajo buscando el desorden que había mencionado Jennie. - Lo único que hay desordenado es la cama pero es entendible, dices que acabas de despertarte. - y ahí fue cuando dio con las prendas de ropa regadas en el suelo. - Y bueno, eso de allí, pero no importa.