Nuevo Trabajo.
Laila Black.
Nueva York.
Al ir con tus auriculares escuchando música a todo volumen mientras vas caminando por las frías calles de Nueva York y ves a las personas pasar a tu lado inmersas en su mundo, con sus propios problemas, sus propios deseos, sus propios pensamientos, te hace creer que eres una pequeña hormiga en un mundo de elefantes donde tu propia existencia pasar desapercibido. Y eso está bien.
Siento la brisa helada impactar en mis mejillas haciendo que me dé un gran escalofrío, sin embargo, eso no hace desaparecer mi gran sonrisa oculta gracias a la enorme bufanda roja que rodeaba mi boca y nuca, estábamos mediados de enero así que las calles estaban cubiertas de blanca y fina nieve por todos lados, el frío hace que mis huesos comiencen a dolerme, pero no es impedimento para que me detenga al caminar mientras que Upton Funk del poderoso Bruno Mars retumba en mis oídos debido al gran volumen que tenía mis auriculares.
Lo triste es cuando la canción llega a su fin y vuelves a la triste y tediosa vida real.
—Buenos días— digo entrando a mi trabajo mientras me quito mi bufanda y mis guantes, gracias a dios había renunciado a la estúpida fábrica de pollo y había conseguido un trabajo de mesera en una cafetería en el centro de Nueva York dejando a mi familia en Nueva Orleans, voy directamente a ponerme mi uniforme y salgo a atender a los clientes como todos los días desde hace 4 años.
¿Quieres que se lo ponga para llevar?
¿Está todo en orden?
¿Se les ofrece algo más?
¿Qué van a pedir?
Las mismas preguntas todos los días.
Era agradable, las mesas de madera, el aroma a café, el cálido aire hace que te brinde paz en cuanto entras al local.
El lugar no es muy concurrido por lo que mis horas aquí, son muy tranquilas y cálidas.
—Laila, el jefe te llama— me llama Brianda, mi compañera de trabajo.
—Gracias Bri— digo dejando el trapo con el que estaba limpiando la barra y camino a la oficina de mi jefe con una sonrisa, sin pensar que ese día cambiaría el resto de mi vida.
—Cerraremos la cafetería— dice mi jefe de pronto y siento como mi mundo se me viene abajo.
—¿Qué? Pero.... ¿Por qué? — cuestiono aún aturdida, me gustaba trabajar aquí, nunca me había sentido tan cómoda con un trabajo.
—Vendí el lugar, el edificio se hará una estética dentro de poco tiempo — suelto un suspiro ante aquellas palabras, no podía negarme, era una decisión ya tomada y sólo quedaba resignarse— Pero ten, es el adelanto de cuatro meses.
—Pero señor, tengo 4 años en este trabajo— tomo el cheque.
—Aún eres joven, podrá conseguir trabajo en otro lado— dice y yo lo veo de mala gana, 4 años trabajando en este lugar para que solo me den dinero de cuatro meses— suerte, Laila, tienes potencial, no lo desaproveches.
—Gracias señor— resoplo resignada y salgo de su oficina, atiendo a las últimas personas hasta terminar mi horario de trabajo.
ESTÁS LEYENDO
La Decisión Correcta
RomanceExisten ocasiones en que el destino te pone caminos en que no sabes que hacer, que pensar o como actuar Te pone en situaciones en que debes escoger cual es La Decisión Correcta
