Últimos capítulos
Una sorpresa inesperada
Laila Black
Desconocido
Un mes, ha pasado un mes desde que llegué a este lugar, estoy tan desesperada. No he sabido nada de mis hermanos y eso me está volviendo loca, no se que les ha pasado ¿Habrán tenido un juicio? ¿Habrán recibido una pena?
Hay ocasiones en las que he querido salir corriendo de este lugar pero Marina me lo ha impedido, me recuerda el por qué estoy aquí en primer lugar y me hace entrar en razón.
Dahlia ha ido y venido, se va una semana, regresa en otra, así por todo este tiempo. Admito que cuando viene me alegra la vida, además de Marina, es con la única persona con la que puedo hablar. Admito que intenté hablar con los peones, pero la mayoría me veía como un trozo de carne en épocas de hambruna, excepto de unos cuantos pero no encontraba un tema de conversación.
—Señorita Laila, ya está la comida— me avisa Marina.
Dejo el libro que estaba leyendo y volteo a verla.
—No tengo hambre Marina, mas tarde quizá.
—Pero niña, no has comido desde ayer en la noche, no has desayunado y va mas de las cuatro de la tarde— me reprende cruzándose de brazos.
—Tranquila— me levanto del sofá que estaba pegado a la ventana— Iré al pueblo a comprar unas cosas, regreso rápido
—¿Le digo a Erwin que te prepare la camioneta?
—No, dile que me prepare a Dominó.
Este tiempo he hecho lo que nunca hice, familiarizarme con el campo y conectar con la naturaleza, sorprendentemente, aprendí a ordeñar vacas (Si mis hermanos se enteraran de esto, me harían burla de por vida) a montar caballos y a cultivar diferentes tipos de plantas.
—¿Estás segura? No me agrada mucho que montes caballos y menos a ese que te empeñaste en hacerlo tuyo.
Por supuesto, Dominó es un precioso caballo blanco con negro que me enamoró en cuanto lo vi, a pesar de que me dijeron que solía ser agresivo, siempre fue manso conmigo, íbamos al llano y me sentaba en los pastizales para observar el amanecer, sorprendentemente el caballo recostaba su cabeza en mis piernas y permanecíamos ahí. No me preocupaba que se hiciera de noche, a pesar de que rondaban los bandidos, Dominó siempre me llevaba sana y salva a casa. Era mi mejor amigo.
—No te preocupes, volveré antes de que caiga el sol.
Mientras Marina le informa al capataz, yo me pongo mis botas y un sombrero, no puedo evitar mirarme en el espejo ¿Quién lo diría? Laila Black en botas y sombrero, me dan ganas de llorar.
Salgo de la casa y veo a Erwin con el caballo ya listo.
—Gracias Erwin— tomo la cuerda y subo a él— vengo más tarde.
—Tenga cuidado señorita.
Asiento y comienzo a andar saliendo de la casa y entrando al enorme llano de "La esmeralda" antes de salir a la carretera que me guía al pueblo.
Aun no me animo a ir a una gran velocidad así que me doy mi tiempo de ir a un ritmo moderado.
Después de más de media hora, por fin llego al pueblo. Parece que este lugar se hubiese varado en las películas del viejo oeste, las personas se transportan en caballos, las vestimentas son vaqueras, no hay teléfonos, no hay televisión, no hay nada.
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La Decisión Correcta
RomanceExisten ocasiones en que el destino te pone caminos en que no sabes que hacer, que pensar o como actuar Te pone en situaciones en que debes escoger cual es La Decisión Correcta
