Capitulo 60

60 3 2
                                    

Ultimo capitulo 

La villana y la heroína

Laila Black 

Desconocido 

Entro a mi habitación dispuesta a tomar mis maletas, unas pisadas se escuchan detrás mío.

—Laila por favor espera, no puedes tomar una decisión tan precipitada— La voz de Abraham a mis espaldas no me detienen.

—No me importa— saco del armario toda mi ropa arrojándola a la cama.

—Razona un poco, no puedes regresar a la ciudad tan abruptamente— Lo escucho a mis espaldas.

—Nada me va a hacer cambiar de opinión— abro las maletas y comienzo a echar la ropa como puedo.

—Piensa en los mellizos, Grace está loca, puede hacerles daño si se entera que están en la ciudad.

—¡Estoy consciente de eso, Abraham!— grito exasperada volteando a verlo, una lágrima resbalando por mi mejilla— Pero es mi prima, mi mejor amiga durante años, no me cabe en la cabeza que puedo perderla sin al menos haberle explicado las cosas.

Se acerca tomando mis mejillas— No la vas a perder.

—Por favor Abraham, necesito verla, ayúdame— suplico— se que puedo sonar egoísta pero te pido tu ayuda, debo hacerlo.

Suelta un suspiro y envolviéndome en sus brazos.

—Está bien, regresemos a Manhattan.

***

Al ver la ciudad de Manhattan bajo mis pies hace que se oprima mi corazón, esta ciudad ha sido la principal espectadora de mis mejores y más felices momentos pero también de los más horribles.

Al bajar de la avioneta en la pista de aterrizaje me encuentro con cinco figuras que conozco perfectamente, Sasha, Azael, Alex, Adriana y Andrés Grayson se encontraban frente a mi.

Sasha es la primera en correr hacia mi dirección.

—¡Te he extrañado horrores!— sus brazos envuelven mi cuerpo y me permito hacer lo mismo.

—Yo también, me hiciste demasiada falta— confieso.

Las miradas de los señores Grayson se posan en los portabebés que Abraham se estaba encargando de bajar.

—Ellos son...— murmura la señora Adriana caminando despacio hacia su hijo.

—Ellos son Anthony y Andrew Grayson, madre— dice Abraham.

Adriana voltea emocionada hacia su esposo que los miraba con asombro, a pasos lentos se acerca hacia ellos y los observa en silencio.

—Si, son todos unos Grayson— responde— felicidades hijo.

—Gracias padre— aunque se sorprende al abrazo repentino de Andrés, se permite corresponder.

—Son tan hermosos— Adriana voltea hacia mí— felicidades Laila, me alegro por ustedes.

—Gracias señora Grayson— sonrío.

—¿Puedo cargarlos?— pregunta y yo asiento.

La mujer con sumo cuidado toma a Anthony e inmediatamente sus ojos se cristalizan.

Andrea baja del avión, parece ser que estaba hablando por teléfono, pero al llegar a mi lugar, cuelga.

—En el hospital solo están Isabel y Carlos, los demás se acaban de ir, es la oportunidad perfecta.

La Decisión CorrectaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora