Capítulo ✨23✨

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Rini poco a poco fue separandose de Setsuna quería sentirse tranquila con alguien que de verdad estuviese allí para ella, que reconociera quién era y no como sucedió con Seiya, pero al final del día él no era la persona que conocía en el futuro. La guardiana del tiempo acaricio su cabello suavemente buscando calmarla, podía sentir la mirada penetrante de Saturn sobre ella a la distancia, si en ese momento revelará sus intenciones quizás la sailor lanzaría algún ataque contra ella, observo a Rini aún en su regazo llorando amargamente al sentirse sola, aquella era la oportunidad que esperaba pero no podía hacer nada.

— Mi pequeña dama. — La pelirosa alzó el rostro mirando a su protectora, Setsuna retiro las lágrimas de sus ojos con sus dedos, aquella niña era la viva imagen de su madre pero a diferencia de ella sus sentimientos la hacían débil cuando tenía un enemigo al frente. — Eres tan tonta conejo.

"No confíes en mí".

— No eres Plut, ella nunca me llamaría conejo. — Rini trato de alejarse pero la fuerza con la que sujeto sus muñecas le impedía hacerlo, miro con horror como sus manos se transformaban cambiando a un color gris, sus uñas rojas se clavaban en su piel. — por favor dejame ir.

— Pobre princesa de Tokio de Cristal, tan ingenua y estúpida como su madre. — La risa de la mujer helo su piel. — Vendrás conmigo al siglo XXX.

— No, no pienso volver...ustedes mataron a mi mamá... papá. — La insignia en su frente brillo alejando a la mujer de ella, al verse libre aprovecho de huir, Saturn al ver lo que sucedía corrió tras ella. Por más que deseaba saber que sucedía estaba segura que su princesa no hablaría por el momento. Un ataque hizo caer a la Sailor, quien perdió su pluma de transformación antes de poder usarla. Rini se detuvo al ver a Hotaru en el piso, trato de ir a su lado pero no pudo, su enemigo apareció ante sus ojos, sus pies pisaba la pluma de Saturn.

— ¡Huye Rini! — La pelirosa sintió verdadero temor al ver la mirada fría de la mujer.  Sin embargo antes de poder huir miro como su enemiga alzaba   su mano derecha apareciendo un látigo, lo movió en el aire creando una corriente fuerte  que comenzó atraerla contra su cuerpo.

— ¡Liberame! Déjame ir, ¡Hotaru! — La guardiana se alzó del suelo, corrió hacia aquella impostora propinandole un empujón que provocó perdiera la concentración. Rini suspiro aliviada al verse libre, por otro lado su amiga apenas pudo recuperar su pluma e invocar su poder transformandose.

— No pensé que está niña aparecería aquí. — Un fuego oscuro cubrió a la mujer, quien mostró su verdadera apariencia, su cuerpo cubierto por una túnica negra, en sus manos un látigo dorado brillaba dejando caer pequeñas espinas de el.

— ¡No dejes que te toquen las espinas o morirás! — Saturn apenas pudo esquivar un ataque del látigo, las espinas al caer dejaban a su paso una marca oscura como si algo se hubiese quemado. Rini conocía aquella técnica, era la misma que uso al eliminar a Sailor Jupiter y el solo recordar como la guardiana se volvió cenizas ante sus ojos y la forma en que todo comenzó a venirse abajo desde ese momento le aterraba, no quería que eso se repitiera en el pasado, no deseaba perder a nadie más. Corrió buscando ayudar a Saturn pero un fuerte golpe de la mujer con su látigo la hizo caer al suelo, volvió a levantarse mirando las pequeña gotas de sangre en su pierna derecha, sabía que significaba no podía negar lo obvio.

— ¡Tumba del silencio! — Salió de sus pensamientos al escuchar la voz de Hotaru, miro como el espectro se desvanecia al recibir el impacto de la sailor. — Debes decirme que está pasando, ¿Dónde está Plut?

— No lo sé, pero te prometo hablar con todas les contaré qué sucede en el futuro, deben saber que...— Rini se tambaleó cayendo al suelo, sus párpados se sentían pesados, entonces fue en ese momento que miro sus piernas nuevamente, la espina había perforado por completo su piel siendo absorbida por sus tejidos como sucedió con Jupiter. Sus ojos se cristalizaron debido a las lágrimas, miro a Saturn con una sonrisa triste. — Hotaru, Hotaru protege a mamá, ¡No dejes que Endimion la engañé! ¡Cambia el futuro yo no importo, mamá si!

— ¡Rini! — La guardias del silencio observó  el cuerpo de su amiga  volverse polvo, su corazón se fracturó al ver lo sucedido, se reprochó el no poder salvarla. Dió una mirada  atrás al sentir la llegada de dos de sus compañeras.  Haruka y Venus habían visto lo sucedido, ninguna de las dos sabía que sucedía, no entendían el motivo de eliminar a Rini de esa forma, querían saber dónde encontrar a Plut, sin embargo la guardiana no parecía querer dar la cara y explicar que cambios se habían dado para que todo comenzará a depender de un fino hilo, un hilo que podría romperse en cualquier momento.

— No pude salvarla, papá Haruka ella tenía tanto miedo y no pude ayudarla. — Haruka corrió a su lado abrazando su frágil cuerpo, conocía el lazo que las unía, una amistad muy fuerte que nació de la nada, aunque quisiera decir algo para consolarla no podía, la pequeña dama había muerto de una forma cruel.

— Haruka, debemos reunirnos hay que hacer un plan no podemos permitir que toquen una vez más  a Serena, además... Rini, ¿Cómo le diremos? — Mina no pudo aguantar un segundo más en pie, cayó al suelo llorando la muerte de la pelirosa. — Debemos localizar a Plut.

— Michiru no pudo hacerlo y yo mucho menos. — La mirada de Haruka fue a dar una  vez más al suelo, la mancha oscura que había quedado atrás comenzaba a desaparecer. — Después de esto solo puedo pensar que Tokio de Cristal es   un montón de cenizas.

— Debemos ir al Milenio de Plata, ella nos debe muchas respuestas. — Hotaru se aferró a los brazos de Haruka, podía sentir como el aura negativa crecía sobre la tierra cubriendolo con su manto impidiendo que el brillo de la luna le alcanzará. — Papá Haruka, está vez tengo miedo.

— Esperemos que Serena despierte. — La menor negó ante la idea de Mina. — Ella debe ir.

— No, la princesa no estará lista para esto...las Sailor Star, Yaten y Seiya la protegerán. — La guardiana de los vientos  asintio, no sabía que era lo que su protegida ocultaba pero la forma en que se aferraba a sus brazos le indicaba que nada estaba bien, y pronto algo los golpearía de tal forma que la neblina se iría dejando a su paso tristeza y posiblemente la batalla que tendrían causaría más penas que alegrías.

✨✨✨🌙✨✨✨

De ante mano una disculpa pero tuve algunos problemas, este capítulo en si es corto pero no me arriesgue hacer uno más largo, ese lo dejaré para el siguiente.

Muchas gracias por leer y esperar la continuación 😊

CenizasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora