Capítulo ✨33✨

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Torre de Tokio

POV. Kousagi

Deseaba ir con ella, el aura de poder que emanaba desde la torre era increíblemente superior al que yo poseía. Aunque quería correr en su ayuda al igual que el resto de las sailor la cantidad de enemigos que nos rodeaban no podía alcanzar a terminar de contarlos con ambas manos, cada vez que Serena y yo purificamos uno, dos más aparecen mucho más poderosos, sailor star healer con ayuda de Yaten fueron los únicos que pudieron escapar e ir por ella. Tenia mucho miedo de que ella muriera, no podía dejar que pasara, de solo pensar que Iris muriera, que Casiopea obtuviera su semilla estelar y extraiga lo oculto en su interior la destruiría para toda la eternidad, en el proceso a mi. No puedo evitar recordar las palabras de mi madre:

"Así como el cristal de plata es mi propia semilla estelar, para Iris su semilla es el poder que Orión dejo para ella, destruirla traería el cristal de Orión, pero ella se volvería polvo para la eternidad, impide que eso ocurra"

¡Kousagi! — Apenas pude esquiar un nuevo ataque, de no ser por Uranus hubiese terminado siendo atravesada por una varilla de metal.

— De seguir así...— Sailor Moon me miro como si pudiera darle alguna idea, pero no tenía nada claro sobre lo que ocurría y eso me aterraba. Pensé en mi familia, no podía fallar, de mi dependía que Nefher o Casiopea como quisiera llamarse desapareciera para siempre.

— ¿Qué pasa? — Me dio un escalofrío al oír la voz de Seiya. Mire al cielo, una fuerte luz gris caía sobre la torre de Tokio, rayos púrpuras rodeaban todo destruyendo cada edificación cercana, la escena me recordaba a los últimos días que estuve en casa, me deshice de mis enemigos y corrí, corrí lo más rápido que mis piernas me lo permitían.

Podía sentir mi existencia en peligro, aquel poder que se había dejado ver era Casiopea, por fin su sello por completo se había roto y se uniría con su recipiente, de solo recordar el caos que eso creo en mi hogar me causaba escalofríos, mi piel se erizaba de imaginar un nuevo panorama apocalíptico, todas las personas que habitaban el planeta despertarían siendo convertidos en seres sin conciencia de sus actos, solo buscarían asesinar y sembrar el terror en aquellos que pudiesen mantenerse a salvo del poder de ese demonio con apariencia humana. Yo hui...hui por petición de mis padres y hermana, ellos se quedaron al frente defendiendo la galaxia.

– ¡Detente! – No supe como mi voz pudo abrirse paso hacia el exterior, el cansancio no me dejaba respirar bien. Al verla note lo parecida que era a la mujer en mi futuro, mantenía el cuerpo de Iris preso contra el suelo, sus manos alrededor de su cuello, ella respiraba, podía notarlo en la forma que su pecho se movía, las insignias en su frente mostraban la verdad de su origen. Me deje caer de rodillas levantando en alto mis manos, el cristal de plata brillo irradiando su luz por todo el lugar, sabía que las sailors incluida Sailor Moon reconocerían el poder del cristal de plata y Serena me haría muchas preguntas.

– El cristal plateado. – La mire fijamente. – Es curioso, me miras como esa princesa... ¿Quién eres?

– Siempre has querido esto, además del cristal nacido en Ether, que mas poder que el cristal de la mujer que te envió al olvido, convertida en una luz inalcanzable y maldita. – Pude notar como su cuerpo se estremecía al recordar el pasado, quizás mi madre y mi padre me hubiesen detenido si estuviera en nuestro tiempo, pero no podía permitir que esa niña muriera. - ¿Lo quieres? Yo te lo daré, pero debes dejarla ir.

– Por qué tener uno cuando puedo tener los dos – Me sorprendí ante su respuesta, no conteste, no podía salir de mi sorpresa. Un golpe en mi espalda me hace perder el equilibrio, caigo contra el suelo, observo el cristal de plata rodar por el piso, su brillo se apago al estar lejos de mis manos. Me levanto para ir por el, pero una sombra se interpone tomándolo antes. – Veo que eres ingenua, gracias por hacerme las cosas mas fáciles.

Lo es, muy inocente. – Las sombras rodearon a Casiopea al presenciar el ataque que dirigía contra ella, el ataque acabo dando contra una de las paredes, busque entre las sombras a la causante del ataque, el resplandor dorado me hace sonreir no tuve que indagar mucho mas en quien era la persona que se atrevió a intervenir, la conocía muy bien, fue ella quien me entreno hasta que pude convertirme en Sailor Cosmos, Galaxia era mas que mi maestra, era como una tía para mí. El cristal de plata yacía en sus manos, me miro de reojo antes de lanzarlo de regreso a mí. Casiopea retrocedió, aún mantenía en sus brazos a Iris.

– ¡Fuego de marte, enciéndete! ¡Infierno estelar de Healer! ¡Laser de estrella fugaz!

Sonreí aliviada al ver como tres de las guardianas venían en mi ayuda, Sailor Moon y Seiya por otro lado miraban a la pequeña Iris inconsciente, sé que tenían miedo, no pensaban atacar directamente por el temor a lastimarla. Maldije internamente, no sabía qué hacer.

– Tu debes ser la princesa Serenity, madre de esta mocosa. – Casiopea me miro fijamente. – Entonces tu eres...

– Deja a la niña, yo iré contigo, sabes que valgo más. – Esperaba no arrepentirme, sentí el agarre de Serena en mi brazo izquierdo, pero no voltee a verla, solo me solté. – Aun no podrá extraer lo que desea de mí, tienen 48 horas para buscar una solución, antes de que Marte y venus se alineen con Júpiter, si eso pasa antes que ustedes logren ayudarme será el fin.

– Kousagi, no deberías hacerlo... - Sonreí levemente, mi madre era igual, siempre quería buscar una forma diferente de actuar en los momentos difíciles, pero yo no era así, era mas imprudente y en el peor de los casos me traía problemas, por eso mi hermana mayor todo el tiempo me regañaba hasta el punto de hacerme llorar al darme cuenta de mis errores. Pase junto a Galaxia regalándole una sonrisa divertida.

– Es bueno verte una vez más.

– No se como me conoces, pero algo me dice que debemos ser rápidos. – Asentí. Observe como el cuerpo de Iris se elevo hasta flotar a los brazos de Healer. Las mire una vez más, quería decirle algo que les levantara el ánimo, pero no podía hacerlo, un golpe en mi nuca me tomo por sorpresa, lo siguiente que supe fue que la oscuridad me absorbió.

Fin pov.

Casiopea sonreía al ver el cuerpo de la princesa desaparecer ante la mirada impotente de las guardianas de la luna, señaló a Seiya y luego a Serena antes de dar media vuelta y ser llevada por las sombras. Serena corrió junto a Healer tomando en brazos a la menor, la insignia en la frente de la princesa desapareció, sus manos se aferraron al traje de Sailor Moon, sus pequeños ojos al abrirse se encontraron con los orbes celestes de la rubia. Iris levanto ambas manos acariciando sus mejillas, sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas, sus labios temblaban llamando la atención de la mayor. El silencio que les rodeaba les parecía incomodo, Galaxia no apartaba la mirada de ambas princesas, pudo distinguir en Iris el brillo de la familia de la luna y la calidez que irradiaba Sailor Moon.

– Mami... - Las palabras de la menor fueron oídas por todos los presentes, se abrazó con fuerza a la rubia, su pequeño cuerpo temblaba entre los brazos de su madre, después de muchos siglos por fin volvían a unirse como madre e hija.

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Muchas gracias por leer y dejar sus comentarios, hasta el siguiente capítulo.

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