|41: Desconocidos|

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[_______ pov.]

—"Te volví a ganar."—Dije con una sonrisa, Rin arqueo una de sus cejas mientras trataba de controlar su respiración.

—"Si bueno, se podría decir que yo también gane por la posición en la que estamos."

Fue cuando me di cuenta de que estaba encima de él, mis manos sostenían sus muñecas contra el suelo. Podía sentir el calor empezar a subir a mis mejillas, en un movimiento rápido solté sus muñecas pero antes de que pudiera quitarme de encima, él se sentó. Sus ojos estaban clavados en los míos, me estremecí un poco al sentir como su brazo me abrazaba por la cintura.

—"¿Qué haces?"—Susurré. Él con sumo cuidado movió un mechón de mi cabello.

—"Solo te abrazo, siempre me a gustado la calidez de tus llamas."

Sonreí un poco al escuchar eso solo para darme cuenta de como mis llamas se empezaban a mezclar un poco con las suyas creando unas pequeñas tonalidades moradas. Moví un poco su cabello para poder depositar un beso en su frente, escuche como su corazón se aceleró un poco más.

Habían pasado ya casi una semana desde mi regreso y había sido un tanto atareado pues tenía que hacer los exámenes prácticos de los que me perdí más los escritos. Este era uno de los días que ambos podíamos disfrutar y que mejor haciéndolo practicando combate cuerpo a cuerpo y claro, con ciertas muestras de afecto después.

—"Se supone que estaban entrenando."

Inmediatamente me aleje de Rin levantándome de golpe solo para ver a Shura quien nos miraba a ambos con suma atención. Mis llamas al igual que mis mejillas ardían con vergüenza.

—"Nos tomamos un pequeño descanso Shura, tranquila."—Dijo Rin tratando de esconder su sonrojo y vergüenza. Shura suspiro para después sonreír meneando su cabeza.

—"Ay el amor, bueno ya. _________ necesito que vayas a la tienda botánica y compres esto,"—Tomé la pequeña lista que ella me entregaba.—"Shiemi y Yukio las necesitan, iría yo pero tengo otros asuntos pendientes."

—"Oh claro, no hay problema. Enseguida regreso."

—"Voy contigo."—Dijo Rin pero Shura lo tomo del hombro.

—"De hecho tu vas a ir a la farmacia, Yukio me dijo que su botiquín ya no tiene gasas ni antibióticos así que anda."

Sus mirada se encontró con la mía, yo solo asentí dándole a entender que estaría bien. Escuché como chasqueo su lengua y antes de que pudiera desvanecerme en las sombras, él me dio un beso. El cual gustosa correspondí.

Cuando las sombras se dispersaron me tomo solo unos segundos para ubicarme en que parte del bosque estaba. La tienda botanica se encontraba casi en el centro del bosque así que solo era cuestión de caminar unos cuantos metros y pasar el río.

Apenas llevaba unos 5 minutos caminando cuando note el aura de no solo una persona, si no tres. Estaba más que claro que me seguían, podía sentir su aura y escuchar como sus corazones latían con anticipación. Seguí caminando adentrándome aun más, el sonido de las ramas de los árboles me dio a entender de que dos de ellos estaban en las copas.

Todo pasó muy rápido, pero lo suficientemente claro para que yo pudiese invocar mi lanza y crear un escudo con las sombras evitando ser apuñalada con una espada. Activé mis llamas y no tuve que ver el rostro del encapuchado enfrente mío para saber que estaba sorprendido.

—"¿Como estas viva? Yo te asesine esa noche."

Fruncí mi ceño. ¿Esa noche? La realización me golpeo como un camión, la noche en que Rin casi perdía su humanidad, la noche en la que fui apuñalada...

—"¡Tú!"—Tomé con fuerza mi lanza. El encapuchado tomo con fuerza el mango de su espada, preparándose para luchar.—"¡Tu fuiste el maldito hijo de puta que me apuñaló a mis espaldas!"

Se abalanzó rápidamente hacia mi, fácilmente pude evitar la tajada proporcionándole una buena patada en su costado mandándolo a volar hacia un árbol. Soltó un quejido de dolor ya que su cuerpo se había estampado fuertemente contra el tronco. Otro de los encapuchados bajó del árbol e inmediatamente se abalanzó contra mí.

—"No tengo tiempo para esto."—Gruñí e invocando a las sombras hice que estas teletransportaran a los dos que me estorbaban.—"Esto es entre tú y yo maldito."

El encapuchado se levantó y al hacerlo su capucha cayó pero traía un antifaz pero al ver a San Judas colgando de su cuello sabía perfectamente con quien estaba tratando.

—"Te has vuelto fuerte."—Dijo sosteniendo su costado. Yo apreté mi agarre en mi lanza.

—"Siempre lo eh sido."

Él soltó una pequeña risita y reforzando su agarre en el mango de su espada volvió a abalanzarse hacía mí.

Llevaba la delantera, pero aún así no podía descuidarme pues me seguía el paso fácilmente. Bloqueaba cada tajada que me era proporcionada pero él hacía lo mismo, esa espada parecía sisear cada vez que rozaba mi cuerpo como si tratara de quemarme así que tenía que tener aun más cuidado.

Sus ataques empezaron a volverse más violentos, haciendo que yo empezara a moverme para atrás evitando ser siquiera cortada por la hoja de espada.

—"Te tengo justo dónde quería."

Y antes de que pudiera reaccionar caí al suelo por el peso de una red, la cual quemaba y hacia arder mi piel. Pero de igual manera, parecía quitar mi vitalidad pues empezaba a sentirme débil.

—"¿¡_______ que esta pasando!? ¿¡Dónde estás!?"—Escuché la voz de Rin dentro de mi cabeza. Me maldije internamente pues sabía que el también podía sentir lo que yo.

—"El bosque, cerca del río antes de llegar a la tienda botánica."

Traté de moverme pero parecía que el hierro se hacía más pesado y más caliente. Solté un pequeño gemido de dolor eso pareció agradarle a aquel chico.

—"Hierro bendito, no te afectaría tanto si fueras más humana que demonio pero esta más que claro que aceptaste ese lado."

—"M-Me siento halagada,"—Empecé tragandome el ardor que sentía. Tenía que hacer tiempo y distraerlo.—"Toda una organización por mi simple existencia, cuya meta es matarme. Enserio, estoy halagada."

Esto pareció enfadarlo un poco, podía sentir como su aura se teñía de enfado.

—"Te mataría en este mismo instante pero desgraciadamente te necesitamos viva."

Fruncí mi ceño y ahogue un grito de dolor entre dientes pues el hierro empezaba a calentarse aún más, fue cuando decidí extinguir mis llamas, desactivando mi lado demoníaco.

Fue cuando sentí el aura de Rin. Por inercia sonreí, esto confundió al encapuchado.

—"¿Porqué sonríes engendro?"

Jadeé mientras trataba de acostarme en mi costado pues estar boca abajo no me iba a permitir ver lo que iba a pasar.

—"Porque,"—Empecé aún sonriendo ignorando el dolor.—"Lo peor que puedes hacer es lastimar a un demonio fusionado, y más cuando su contraparte es el mismísimo hijo de Satán."

Y antes de que pudiera digerir mis palabras, un círculo de llamas azules se creó a nuestro alrededor. Estas ardían y parecían cerrarse evitando que el encapuchado tuviera siquiera una salida y abriéndose paso entre esas flamantes llamas estaba Rin, su lado demoníaco más que claro.

—"Sorpresa imbecil~"—Canturreó Rin sacando su katana.

Diablos, como amaba a este chico.


|¿Quizás Sea Para Siempre?| [TERMINADA]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora