|24: Visitas Inesperadas|

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[Omnisciente.]

Shura caminaba por la oficina de la enfermería tratando de comprender lo que Mephisto acababa de explicarle. Ella le tenía un gran respeto a Shiro así que cuando el Vaticano le ordenó investigar sobre la posible desobediencia de su modelo a seguir, inmediatamente acepto el caso esperando que no fuese cierto.

—"Mephisto, esto es demasiado. Mi misión es averiguar el parentesco de Rin con Satán. Está claro que él es su hijo y tengo que matarlo."

Mephisto sonrió un poco mientras agarraba el pequeño algodón confundiendo a Shura.

—"Pero, ¿Que no Shiro te pidió que cuidaras de Rin si algo le fuese a pasar a él?"

La pelirosa se quedó callada. Los recuerdos de aquella plática con su fallecido mentor volvieron a florecer en su mente, sin embargo para que ella pudiese cumplir su palabra tenía que estar segura de que Shiro no se hubiera equivocado con Rin.

Ambos adultos estaban tan ocupados tratando de llegar en un acuerdo que ninguno de los dos se dió cuenta cuando una sombra se escabullía adentrándose al cuarto donde estaban Rin y _______. Cuando las sombras se dispersaron la imágen de aquel ser se reveló, su cabello era de un color grisáceo un tanto oscuro, de complexión alta y tez pálida.

Pero lo que más destacaba de esa persona era las llamas rojas vibrantes que emanaba de su cuerpo, resaltando esas pupilas contraídas en el mar de ámbar rojizo. Su cola se meneaba lentamente mientras observaba con atención a ambos chicos inconscientes.

Había una pequeña pero considerable distancia entre las camillas de ellos pero aún así el brazo izquierdo de Rin estaba estirado a tal punto que su mano y la de ________ estaban a escasos centímetros de tocarse.

Sin embargo, toda la atención de Azazel estaba en la castaña quien estaba acostada. Tenía uno pequeño parche en su mejilla mientras que su brazo izquierdo estaba vendado pero aún así él podía notar las facciones de su hija.

Con sumo cuidado se acercó un poco a ella, retirando un pequeño mechón rebelde de su rostro. El parecido a su madre era espeluznante, era como tener a una joven Río enfrente dormida.

Se acercó aún más analizando con más cuidado sus facciones. Tenía unas pequeñas pecas las cuales adornaban su rostro como si de constelaciones se tratase. Un pequeño algo empezó a despertar inconscientemente dentro del Rey de las tinieblas, pues verla inconsciente era como revivir el momento en el que Río falleció.

—"No esta muerta, mi hija no está muerta."—Se recordó a si mismo Azazel en un pequeño susurro mirando con atención como su pecho subía y bajaba.

Él podía sentir su familiar aura, después de todo su sangre corría por las venas de ella. Su dedo tocó su frente activando no solo las llamas de ella pero si no también las de Rin.

Esté último se removió un poco haciendo que Azazel se diera cuenta de que Mephisto y Shura ya habían terminado de hablar y se dirigían al cuarto. Rápidamente se escondió en las sombras tapando por completo su aura y presencia solo para poner atención a lo que Mephisto y Shura tenían que decir.

—"No lo asesinare,"—Empezó Shura acercándose a las camillas.—"Pero si lo entrenaré a él para que no pierda el control y apague su humanidad."

—"Me parece buena idea, pero se que hay algo más que te inquieta."—Dijo Mephisto observando como las llamas de ambos empezaban a extinguirse al igual que sus facciones demoniacas.

—"Tenemos un problema con la existencia de Akabane _________."

Esto sin duda llamó la atención de Azazel.

—"¿Que tipo de problema?"

—"Hay una sociedad llamada Los Discípulos de Judas, y su única misión es averiguar sobre la posible existencia de la hija de Azazel. Y si se llegan a enterar de que ella está viva, no dudarán en asesinarla."

Algo dentro de Azazel se removió y por primera vez en varios años; su humanidad poco a poco empezaba a despertar inconscientemente dentro de él.

|¿Quizás Sea Para Siempre?| [TERMINADA]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora