|02: Malos Acontecimientos|

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8 años después.

[_____ pov.]

Caminaba a mi casa después de una larga jornada en mi trabajo de medio tiempo. El café era pequeño y aunque estuviera cituado en un callejón siempre teníamos demasiada gente que atender. Me apreté un poco mi hombro izquierdo mientras seguía caminando pasando por un parque, estaba empezando a oscurecer así que inconscientemente fruncí mi ceño al ver cómo un pequeño niño estaba en el columpio, meciéndose lentamente.

Empecé a dirigirme a aquel pequeño e hice mi presencia notar, hablándole.

—"Oi, ya es algo tarde ¿No crees? Tus papás deben de estar muy preocupados."—Dije, acercándome un poco pero me detuve al mismo tiempo que el dejo de mecerse.

—"Mis padres están muertos. Igual que los tuyos."—Mi piel se erizó al escuchar aquella ronca y distorsionada risa salir de la garganta del niño. Su cabeza empezó a girarse lentamente hasta que me veía fijamente.—"Tic toc hace el reloj."

Estaba congelada. Sus ojos amarillos y grotescos dientes parecían crecer a cada segundo mientras que su cuerpo crecía y se retorcía bajándose del columpio no fue hasta que reaccione y dejé que la adrenalina tomara control de mi permitiéndome correr a toda velocidad hacia mi casa.

Mis pies golpeaban con fuerza el asfalto cada bocanada de aire que tomaba quemaba mis pulmones pero eso no me detenía, sabía y sentía que aquel ser venía detrás de mí riendo como un maniático disfrutando de esto como si de un juego se tratase.

Corría y corría viendo por el rabillo de mi ojo como más criaturas parecían aparecer de las sombras mientras que la noche caía. Una vez que logré llegar a mi casa golpe con fuerza la puerta, aquella cosa venía a toda velocidad doblando la esquina.

—"¡Papá, abre por favor!"—Chillé moviendo la manija y golpeando la puerta.

La puerta se abrió de golpe causando que yo cayera de espaldas pero logré arrastrarme hacia adentro viendo como aquella cosa siseaba y maldecía al no poder cruzar, parecía como si una barrera invisible le impidiera hacer tal acto.

—"Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza,
nuestra ayuda segura en momentos de angustia."—La voz de mi papá resonó en mis oídos y presencié el momento en el que unos dibujos se iluminaban en el suelo causando que aquella criatura explotara.

—"¿!Pero que está pasando!? ¿! Qué fue esa cosa!?"—Cuestioné tratando de levantarme. Mi padre murmuraba algo a lo que instantáneamente reconocí como ciertos pasajes de la biblia.—"¡Papá, respóndeme porfavor!"

Lo tome del brazo y fue cuando su mirada cayó en la mía. Sus ojos brillaban con temor y angustia pero sus facciones trataban de enmascarar aquellos sentimientos. Cerro la puerta y me tomo de la mano llevándome hacia el sótano, quitó los seguros y entramos. Desde pequeña, él me había dicho que por ninguna razón me acercara al sótano que era un lugar en donde solo él podía entrar ya que había cosas viejas sin embargo; al entrar lo único que había era un viejo y largo baúl.

—"Shiro tenía razón,"—Murmuró, quitando algunas hojas que estaban pegadas al baúl.—"Tenía que haberte dicho la verdad."

—"Papá, ¿De que estás hablando?"

Noté como se tensaba, sus puños estaban apretados a su lado pero al verme mi corazón se hundió al ver cómo sus ojos se cristalizaban. El temor se empezaba a hacer presente y de alguna forma yo también lo podía sentir.

—"Debía matarte. Tenía que hacerlo pero no lo hice, no podía hacerlo."—Dijo, su voz tembló un poco al igual que su respiración.

—"¿D-De que hablas?"—Sentía el pequeño nudo en mi garganta hacerse más grande.

|¿Quizás Sea Para Siempre?| [TERMINADA]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora