La bomba había prácticamente implotado, Katsuki sintió sus espacios invadidos, pero no era molesto; seguramente tendría con el tiempo que marcar ciertos límites, pero la presencia arbitraria y casi azarosa de Shoto en todas partes no le molestaba, se convirtió en ruido de fondo y poco a poco pasaron del silencio juntos a discretas sesiones de besos, familiaridad en los entrenamientos y fueron complementando sus comportamientos. Todoroki era silencioso y directo pero sus comentarios no eran menos agresivos que los propios y a ratos parecían estar peleando demasiado.
Shoto estaba revuelto de nuevo, sabía que tenía que conseguir la atención de Katsuki pero no tenía idea cómo, de veces, cuando nadie estaba cerca, llegaba por su espalda y lo abrazaba de la cintura -me gustas- decía suavecito en su oído; otras buscaba ponerse en su arco de visión mientras se cambiaba o llamaba su atención durante las prácticas, buscaba ser su pareja de entrenamiento y comenzó poco a poco a memorizar sus horarios y a escuchar como fondo las charlas que tenía con sus amigos; necesitaba actuar ya, si quería que Bakugou considerará dejar de ver al tipo ese, le sacaba de quicio imaginar que durante los fines de semana se encontrarían, se besarían como aquel día; ese quería ser él, se consideraba el único capaz de domar a la bestia, de hacerla feliz. En su rostro no se notaba desesperación, no tuvo una reacción volcánica, intentaba ser calculador, aunque sus acciones ya rayaban en el acoso
-me voy a quedar a dormir- dijo el tercer día de la invasión desde la cama, no estaba preguntando, - ¿a qué maldita hora hacer los trabajos de la escuela?; joder solo vienes a invadir mi cama- contestó sin girarse del escritorio, -¡haz lo que mierdas quieras!-; y así comenzó un largo e intrusivo camino; lo tenía pegado, llegaba a su habitación cuando la práctica terminaba, dejaba regalitos en su escritorio, buscaba entrenar todo el tiempo como pareja y no lo dejaba hacer ciertas cosas que prefería hacer solo, diseño una pequeña rutina peso para antes de dormir y terminó llevando sus propias pesas, para no tener que salir al gimnasio: por eso Shoto quería quedarse, le gustaba verlo metido en sí mismo calculando tiempos y contando secuencias mientras un olorcito que le parecía embriagante se extendía.
No había mucho dialogo, Bakugou suponía que si intentaba aclarar ciertas cosas esa no-relación que empezaba con Shoto se iba a atorar de nuevo, todo se enredaría y su fantasía corría el riesgo de írsele por entre los dedos; optó por construir alrededor de aquello una burbuja de silencios, supuso que a diferencia de cómo había sido con él: la bomba que significaría salir del closet para Todoroki, que era medio selección artificial y medio herramienta al éxito, podría tener tal onda expansiva que ambos acabarían mal heridos; sabía más de lo que decía, pero no eran tiempos de confesiones, ese hilito rojo con el que quería atar su dedo a su compañero era aún débil.
Aquel viernes tuvieron su primera cita real y por idiota la había dejado a cargo de Shoto, acabo cenando en un lugar tradicional sentado sobre sus rodillas en una habitación privada donde una mujer en un kimono exquisitamente bordado les servía, -si pides soba fría te vuelo la cara, dos caras, no se vive de salsa y fideos- dijo mientras le quitaba el menú de las manos y ordenaba para ambos. Esta era una de esas citas que parecen sacadas de una serie de adolescentes, ambos se veían extrañamente atractivos; Mina y Uraraka habían diseñado el outfit de chico malo perfecto con un par de pantalones entallados y rasgados, una playera y una chamarra de cuero negra, le habían pintado las uñas y con toda su mejor intención habían intentado peinarlo, sin lograrlo, aquel cabello rubio revuelto era parte de su encanto.
Shoto por su parte había buscado la ayuda de Natsuo y más o menos había logrado armar una cita respetable, aunque no había puesto tanto esmero en su ropa, tenía ventajas, se veía guapo y cuidado y tenía a su favor cierta tarjeta de crédito sin límite de gastos que particularmente hoy esperaba usar a lo idiota para cumplir el más insignificante de los deseos de su güero; tenía un plan armado por su hermano, que en el fondo hacia todo lo posible por ayudarlo pero entraría en un ataque de ansiedad si tenía seguía escuchando los detallados cuentos de Shoto, quien por alguna razón suponía que para obtener el mejor consejo debía explicar la situación a detalle; Natsuo escuchaba y suspiraba mientras su cabeza se revolvía con las imágenes que ponía su hermano en primera plana, ya había intentado explicarle que los detalles eran innecesarios, pero el plan perfecto no se arma con generalidades y a este punto Natsuo solo rogaba no tener que escuchar la historia de la primera vez de su otouto y sacar de su memoria la gloriosa "le acaricie el trasero y le metí el índice por el ano"; los consejos fueron genéricos, pero funcionarían bien seguramente.
De la cena pasearon por la ciudad, bebieron un café frío en una pequeña cafetería con mesas a exterior; Shoto tenía gustos espantosos: soba fria y té tradicional, un cliché, claro, tenía gustos clichés porque jamás había tenido tiempo de formar una visión propia de nada. Esperaba confesarse, por alguna razón incomprensible tras dejar a su güero en la puerta de su casa, se imaginaba abriéndole la puerta del auto, tomándolo de la mano, decir un "me gustas" suavecito a su oído y hacer la pregunta seria, esa noche terminaba con novio; luego lo besaría; y comenzaría una nueva historia secundaria dulce y privada.
La cosa es que no todo pasa como uno espera, el carácter impulsivo e histriónico de Bakugou no lo dejaba andarse con tanta chingadera y vamos había pasado de un "mira que guapo" durante su primer año a "maldito mitad y mitad me hace menos" a "amor no correspondido" y luego a víctima de las maneras arbitrarias de Shoto; no tenía paciencia ya y para colmo tenía un tipo invadiéndole la vida sin expresar abiertamente que sentía o quería. Las cosas no tienen que pasar como en cuento de hadas y a veces es mejor tomar al toro por los cuernos; aguanto toda la cita que pudo, una cita rara, una que parecía planeada por alguien en verdad romántico, no había sido el idiota que lo acompañaba, eso lo sabía bien; decidió actuar, de bulto, sacarse todo de una vez y esperar su final feliz; estaba todo cincuenta-cincuenta: o Shoto se arrepentía de último minuto y le tocaba llorar otra vez o ganaba la apuesta y se convertía en el número 1 para al menos una historia en este cuento.
Iba en el asiento del copiloto, ya rumbo a casa, chasqueó la lengua, gruño y apretó con las manos un poco el asiento –¡idiota!, ¿te vas a confesar o no?, ¡maldita sea!, ¿ya somos pareja o qué? - dijo sin modular la voz ni tantito y pareció honestamente un reclamo, había dicho eso con el seno fruncido y a gritos enojados; -somos- contestó Shoto y todo volvió a estar en silencio. Mil pequeñas explosiones le corrieron a Katsuki desde los pies, pudieron sentir un olor impaciente a caramelo llenar el carro, pequeños chasquidos chorreantes de combustible se convirtieron en lucecitas en sus dedos, sonrió y abrió la ventanilla del auto para no ahogarse a sí mismo.
Una rubia escandalosa y grosera espiaba desde la ventana, escucho el auto estacionarse y corrió, entre las quejas suavecitas de su marido que le exija poquito darle privacidad a su hijo, -¡shhhh!- refunfuñó ella e intento lo más que pudo no ser evidente; vio como un tipo guapo abría la puerta de un auto de lujo y tomaba de la mano a Katsuki, lo vio colgarse la mochila de su hijo en el hombro y caminar juntos de la mano hasta la entrada -Kats: somos - dijo Shoto en la entrada, -pareja- termino muy pegadito al oído de Bakugou; lo tomo de la cintura y lo jalo para abrazarlo, acaricio su rostro con la mano y lo beso, primero suave, un beso corto, discreto; sintió unas manos rodearle el cuello y una lengua que jugueteaba con sus labios, se dejó llevar y una danza de labios y lenguas comenzó, Katsuki estaba de puntas imponiendo con un beso el ritmo que tendría la relación; -esto va a doler después- pensó pero no dio marcha atrás, él era el mejor, él estaba a cargo.
La rubia quería gritar, bailar; había reconocido al instante a quién acompañaba a su hijo, vamos, el chico lo había tenido al menos un año pegado en la pared de su cuarto y entre los medios y la dinámica escolar sabía que su hijo estaba besando en su puerta al hijo de Endevour, a una promesa de la U.A, a su amor secreto; sintió un poquito de orgullo y no intervino, espero a armar un escándalo hasta que vio al auto partir y escucho las llaves sacudirse en la puerta y vaya escándalo que armo, golpes, besos, abrazos y groserías; tenía un yerno guapo y prometedor.
Y aquí es donde termina el principio de nuestra historia, aquí la bomba estallo por fin.
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Un estallido (todobaku)
FanfictionLa historia relata un poco el inicio de una relación - no relación entre Todoroki y Bakugou del manga Boku no Hero con un toque de drama y algo de fuego; dejo una probadita del Fanfic de descripción; espero que lo disfruten y comenten. "A veces las...
