Capítulo 12: PARTE II

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-Harry-.

Harry gimió y se tapó la cabeza con las mantas. Su reloj interno ya no estaba en el horario de Hogwarts. Estaba en el horario de Severus, y luego en el de Sirius, que le permitía despertarse cuando quisiera y hacer lo que quisiera durante todo el día. El sol aún no había salido. ¿Por qué tenía que estarlo?

-Harry-, dijo Hermione con más insistencia y le sacudió el hombro. -Tenemos que bajar a desayunar-.

-¿Por qué estás en el dormitorio de los chicos?- Preguntó desde debajo de las mantas.

-Oh, por favor-.

Harry prácticamente podía oír cómo ponía los ojos en blanco. Le quitó la manta, exponiendo su pecho desnudo al frío aire del castillo.

Harry no había dormido lo suficiente. Había vuelto al castillo la noche anterior, anticipando el regreso a sus paseos nocturnos con Severus, pero el hombre no había estado en sus habitaciones. Harry permaneció tumbado en su cama durante horas, incapaz de encontrar el sueño. Incluso en Grimmauld se quedaba despierto durante horas hablando con Remus y su padrino.

La torre de Gryffindor era solitaria por la noche una vez que todos se dormían, sólo los ronquidos de Neville le hacían saber a Harry que no estaba solo.

Intentó, de verdad, no pensar en Severus pero, de alguna manera, su mente insistía en volver a pensar en el hombre.

Varios meses antes, el hombre había sido alguien a quien Harry temía ver. Ahora, era su consuelo. Era su confidente. Era su amigo. Harry se había dormido pensando en los ojos del hombre como cielos tormentosos, en su piel que a veces era fría, pero que aún le daba calor, en su pelo que le hacía cosquillas en las orejas a Harry cuando se abrazaban.

-Bien. Sí. De acuerdo-, espetó Harry mientras se levantaba de su cálida cama. Hermione ya estaba vestida y lista para el día.

Ron no tenía clase hasta un poco más tarde y en los últimos meses se había acostumbrado a dormir durante el desayuno, así que los dos le dejaron dormir mientras se dirigían al gran salón.

Las primeras promesas de luz solar empezaron a aparecer cuando tomaron asiento.

-Todavía no ha llegado-, dijo Hermione al otro lado de la mesa.

-¿Hm?-.

-Te veo mirar hacia arriba cada pocos segundos. No está aquí, Harry-.

-Tampoco estaba en el castillo anoche-, dijo Harry significativamente.

-Estoy segura de que está bien. Siempre lo está-.

Harry se encogió de hombros con resignación.

Harry se encogió de hombros con resignación

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-Lo amas-. Hermione empujó a Harry suavemente con el hombro mientras caminaban.

-Otra vez esto no-.

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