Once

47 4 0
                                        

Su cuerpo cansado rogaba por unas horas más de descanso. Sí, le habría gustado dormir todo el día, pero los insistentes toquidos no le dejaban conciliar el sueño.

Así que, obligó a su cuerpo a levantarse, abrir la puerta y golpear a quién sea que estuviera del otro lado molestando su hora de dormir.

—¿¡Qué!? —gritó al abrir la puerta de mala gana y ver a quiénes se encontraban ahí parados.

—Ay, no me grites —dijo un peliblanco asustado por el anterior grito—. Venimos a cuidar de ti, las órdenes viene de arriba —añadió señalando el cielo con su debo índice y dando una sonrisa que ocultaba sus ojos.

—Yoongi, Jinie nos mandó a traer el desayuno y preguntar cómo sigues —comentó esta vez un peligris con una bolsa de tela en cada mano y una sonrisa en el rostro.

Yoongi miró a ambos y sin una pizca de vergüenza intentó volver a cerrar la puerta. Sin embargo, uno de ellos se esperaba tal acción, por lo que fue más rápido y un pie logró impedir que la puerta fuera cerrada.

—Gracias, Yoongi, tú siempre tan amable —dijo quien había impedido que la puerta se cerrará—. ¿Namjoon, qué mandó Jin para desayunar?

El peliblanco hizó aquella pregunta mientras se sentaba en uno de los bancos de la masada de la cocina.

—Creo que solo envío comida para mí y Yoongi —dijo el peligris apenado—. Lo siento, Hobi.

El peliblanco comenzó a quejarse del porqué nunca lo tomaban en cuenta, mientras Namjoon intentaba darle explicaciones acerca de aquel común hecho.

Del otro lado del departamento, se encontraba un pelinegro acostado en su cama boca abajo, mirando fijamente su celular sobre la mesa de noche.

No había podido dormir bien en días, quizá unas cuantas semanas. Tuvo mucho tiempo para pensar, no solo en él, sino en Jimin.

Había tenido que posponer la ayuda hacia su hermano, el doctor le prohibió todo lo que le causará estrés o ansiedad. Su hermano había entendido, dijo que su salud mental era primero que nada.

En cambio, había algo que lo inquietaba aún más que sus ataques: Park Jimin. El rubio no había dejado de rondar su mente en el último mes que no lo vio.

Jin era como una paloma mensajera, trayendo y llevando mensajes acerca de la salud de Jimin. La noticia más reciente era acerca de unos estudios del rubio, cosa que le confundió.

«¿No estaba bien?», se cuestionó Yoongi después de escuchar eso, Jin le había dicho que era una "revisión mensual", lo cual él no creyó del todo, el contrario se escuchaba nervioso al intentar darle una explicación.

—Yoongi —llamaron desde la puerta—, Hoseok quiere comerse la comida, es mejor que vengas y desayunés... —argumentó Namjoon entrando a la habitación.

—Ahora voy —informó Yoongi sentándose en la orilla de su cama.

—Te esperamos en la cocina, Yoon. —Lo último que se escuchó fueron unos pasos alejarse de su alcoba.

Suspiró antes de levantarse y dirigirse al baño. Ese rubio le preocupaba. Sí, debía de cuidar de él mismo, cuidar su salud mental e ir a terapia... pero eso podía esperar.

Él sentía que algo no andaba bien con Jimin, no sabía qué era, pero no podía pasar por alto que quizá él rubio estaba enfermo, otra vez.

Ahora se preguntaba si la vida del rubio marchaba en orden o necesitaba ayuda, apoyo o lo qué fuera. Si así fuera, Yoongi le brindaría ese apoyo sin dudar.

Ata(ra)xia | YoonminDonde viven las historias. Descúbrelo ahora