Veintidós

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Había pasado una semana desde que internaron al rubio a causa del descubrimiento de su enfermedad, una semana en la que estuvo bajo un tratamiento estricto por medio de una intravenosa, una semana llena de ansiedad y angustia por saber qué pasaría.

—Entonces pasé a la etapa final —comentó, el ahora pelirosa, con entusiasmo mientras levantaba los brazos fingiendo saludar a una multitud—. Te lo juro, Jiminie, me esforcé demasiado para conseguir esto, estoy muy feliz.

El rubio no paraba de sonreír, estaba realmente contento por el logro de su amigo, sabía que Hoseok amaba bailar y que había dado todo de sí para ganar cada etapa y ahora estaba en la final, no podía estar más orgulloso de él.

—Hobi, enserio muchas felicidades, te mereces eso y más —dijo Jimin tomando la mano de su amigo—. Yo sé que diste todo de ti para pasar, sé que practicaste sin descanso, sin duda ganarás, eres el mejor.

Hoseok miró los ojos del rubio volverse dos medias lunas cuando este le regaló una sonrisa y no pudo evitar sonreír de regreso. Estaba muy agradecido con Jimin, sabía que el amor por el baile era de una de las tantas cosas que tenían en común y el rubio lo alentó a seguir adelante, arriesgarse a participar y quizá hasta ganar.

—Muchas gracias, Jiminie. Sin tus ánimos, consejos y regaños, creo que nunca hubiera participado —dijo el pelirosa y dejó un beso sobre el dorso de la mano de Jimin—. Me gustaría hacer más por ti, un simple gracias no es suficiente.

Jimin se sonrojo por el cumplido y el beso, se sentía realmente halagado con las palabras de Hoseok, no creyó que todo aquello que hizo hubiera sido tan importante para su amigo, ahora sabía que sí.

—No tienes nada que agradecer, mucho menos pienses en devolverme el favor —decretó el rubio con un puchero en sus labios y el ceño levemente fruncido—. Todo lo hice porque te quiero y para mí un simple gracias es más que suficiente.

Hoseok iba a refutar aquello, porque no creía que eso fuera suficiente y porque además consideraba que Jimin se merecía más, pero entonces Jimin cerró sus ojos y soltó un jadeo.

—¡Ay! —exclamó Jimin llevando una mano a su ojo izquierdo y tallando este—. Creo que se me metió algo al ojo.

Jimin cerró con fuerza sus ojos por culpa de la molestia que sentía. Hoseok se acercó a su rostro intentando ayudarlo y tomó la cara del rubio entre sus manos para poder ver mejor.

—A ver, déjame ver tu ojo —comentó el pelirosa a Jimin para que intentará abrir el ojo y poder ver si aquella basura seguía allí—. Intenta abrir el ojo Jiminie…

Dijo en un susurro, concentrado en su tarea de buscar el intruso dentro del ojo color ámbar.

—¡Ah! Hobi, con cuidado —dijo Jimin al sentir como el otro casi mete su dedo dentro de su ojo.

—Lo lamento, Jimin, seré cuidadoso —respondió el pelirosa. Los quejidos de Jimin habían sido escuchados por un pelinegro que se acercaba a la habitación y sus ojos se agrandaron al escuchar la conversación.

—Mhm, ¿ya terminaste? —escuchó Yoongi desde otro lado de la puerta, sabía que Jimin había dicho eso—. Ya no me duele.

—¿Seguro, Jiminie? —preguntó Hoseok y Yoongi frunció el ceño al escucharlo decir aquello—. Puedo seguir si quieres.

El pelinegro apretó sus dientes y pasó saliva con enojo mientras seguía escuchando la conversación ajena desde afuera de la habitación.

—Sí, Hobi, estoy seguro —volvió a escuchar como Jiminr respondía.

—Oh, espera… Deja te quito eso… —escuchó nuevamente y eso fue suficiente para que Yoongi entrará a la habitación, encontrándose con un Hoseok que tomaba el rostro del rubio y que además estaba demasiado cerca de él. Demasiado cerca de su Jimin.

Ata(ra)xia | YoonminDonde viven las historias. Descúbrelo ahora