Jungkook suspiró al ver a Yoongi ingresar a la habitación y pareció que todos habían pensado igual que él, porque el sonido de un gran suspiro se escuchó a su alrededor. Los presentes estaban tensos y la angustia era más que evidente en los rostros de cada uno de ellos. La noticia los había dejado sin palabras y sinceramente ninguno sabía qué decir en ese momento, lo bueno que tenían a un castaño carismático de su lado, Taehyung fue el primero en animarse a hablar, intentando tranquilizar el ambiente.
—No se preocupen, ya verán que las cosas se solucionarán, encontraremos la salida —dijo y los cuatro chicos voltearon a ver a Taehyung, parecía ser el más valiente entre todos como para poder hablar con tanta seguridad sobre aquella angustiante situación, pero cierto pelinegro sabía que el castaño estaba ocultando sus nervios y preocupación de todos ellos.
—Como dijo Taehyung —habló esta vez Jin—, las cosas se solucionarán, lo que nos queda ahora es esperar a encontrar una solución.
Hoseok soltó una pequeña sonrisa, contagiando enseguida a los otros chicos y de a poco el ambiente sofocante se disolvió. Namjoon se había ofrecido a ir por cafés y Jin se le unió para poder ayudarlo, poco después Hoseok recibió una llamada, por lo que tuvo que atenderla afuera para no perturbar el ambiente calmado de la sala de espera. Finalmente, Taehyung tomó asiento en una de las sillas acolchonadas para poder descansar un poco, el pelinegro de tatuajes lo siguió con la mirada, intentando descifrar si estaba todo bien y si el castaño ocupaba ayuda.
—Estoy bien —escuchó el pelinegro, distrayendo la concentración que tenía en estudiar al pequeño castaño—. En serio, no tienes que preocuparte.
Taehyung lo miró con un semblante relajado y una pequeña sonrisa en los labios, pero el pelinegro no pudo devolver el gesto, en cambió, mordió su labio inferior con angustia, no sabía si aquello era verdad o tan solo una táctica para apaciguar su inquietud. Estaba preocupado por Taehyung.
—¿Seguro? ¿Quieres hablar al respecto? —cuestionó Jungkook, se acercó al castaño y tomó asiento junto a este, esperando una respuesta.
—Jungkook-ah —llamó Taehyung al pelinegro—. Estoy bien.
Jungkook frunció el ceño y miró al castaño a los ojos, no solo necesitaba hablar Taehyung sobre el tema de Jimin, también necesitaba hablar con ellos, porque necesitaba a Taehyung en su vida y deseaba tenerlo de vuelta. Tomó la mano del castaño con suavidad y dijo:
—Necesito hablar contigo —dijo seguro y pasó saliva para poder continuar hablando—, por favor. Te lo ruego, déjame hablar contigo.
Taehyung abrió los labios ante el asombro y frunció levemente el ceño ante la confusión. Mierda, estaba jodido.
♡
Los cálidos rayos del atardecer se filtraban por la ventana, el cuarto se encontraba sumergido en el tintineo constante del monitor cardiaco y él miraba el techo intentando no pensar. ¿Podría darse por vencido ahora? ¿Podría dejarlo todo y dejarse morir? Porque ahora mismo eso era lo que quería hacer.
Apenas hace algunos minutos se había enterado de eso, su anemia era un caso muy raro, demasiado raro, y a falta de un tratamiento que se ajustará a su enfermedad, tan solo le quedaba esperar y ver qué pasaba. Tenía que estar bajo tratamiento para incrementar la cantidad de hierro en su organismo, que a su vez aumentaría los glóbulos rojos en su sangre.
Además de eso, no sabían qué hacer con su anemia, el tratamiento era temporal para poder mantenerlo bien, vivo, pero no era algo permanente. No sabían qué hacer ante esa anemia que al parecer era crónica. Así que, tenía dos opciones: a) esperar, continuar con el tratamiento y por algún nuevo medicamento; o b), irse del hospital para no tener que soportar otras dos semanas de tratamiento y esperar a que llegará su final.
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Ata(ra)xia | Yoonmin
Fiksi PenggemarJimin y Yoongi son amigos con derechos, y aunque aquel término sonará arcaico, era el título que llevaba su relación. Entre sonrisas traviesas, toques indiscretos y miradas furtivas, un nuevo sentimiento nació en ellos como flor en primavera. Pero...
