Veintisiete

15 2 0
                                        

El rubio escuchaba los latidos de su corazón contra sus tímpanos, no sabía porque tenía tanto miedo de adentrarse a esa habitación y ver a su mejor amigo.

—¿Listo? —preguntó Jungkook parándose a un lado de él. Yoongi se había tenido que quedar en la sala de espera, mientras que el de tatuajes lo guiaba hasta la habitación de Taehyung—. ¿Minie?

—Sí… —titubeó con miedo y asintió lentamente aún mirando la puerta blanca frente a él.

—Bien, ya puedes pasar… —comentó Jungkook lo obvio, pues parecía que el rubio no se animaba a avanzar—. ¿Quieres que pasé contigo?

Cuestionó Jungkook al ver que el rubio no se movía, pero Jimin rápidamente negó con la cabeza ante la pregunta.

—No, estoy bien, Jungkookie, gracias —respondió volteando a ver al pelinegro, luego soltó un suspiro y tomó el picaporte para girarlo lentamente.

Al entrar, lo primero que vió fue a un castaño sentado en la orilla de la cama, con los pies colgando cual niño pequeño y la mirada baja sobre el suelo de la habitación.

El sonido de la puerta cerrándose llamó la atención de quien permanecía sentado sobre la camilla. Los ojos cafés chocaron con el par de ojos ámbar y por un segundo sintieron que la tierra dejó de girar.

—Jiminie… —llamó el castaño, con voz temblorosa, al otro, quien también portaba una bata de hospital.

—Taehyungie —respondió Jimin con una sonrisa mientras se acercaba a Taehyung. El rubio sentía las lágrimas acumularse en su párpados y cuando estuvo frente al otro dijo—: ¿Cómo estás, Tae?

Pareció que aquella simple pregunta perforó el corazón de ambos, porque el mentón de Taehyung tembló para después dar comienzo al llanto, un sollozo salió de sus labios y largas lágrimas se escurrieron por sus mejillas.

—Jimin, te extrañé —agregó Taehyung y Jimin no dudó en cortar la distancia para abrazar a su amigo con fuerza mientras sentía las lágrimas bajando por su propio rostro, llenas de angustia y dolor por dejar de lado a su mejor amigo.

El tiempo dejó de avanzar mientras ellos dos se fundían en un caluroso y necesitado abrazo, porque parecía que habían olvidado una parte fundamental en sus vidas. Cuando por fin se separaron, se miraron a los ojos una última vez antes de que Jimin se sentará a un lado de Taehyung, sobre la cama.

—Pasaron muchas cosas… —susurró el castaño después de varios segundos en silencio—. Te abandoné, terminé con Jungkook, huí de todos ustedes… Soy un mal amigo.

—Tae, eso no es cierto —contestó Jimin tomando la mano tibia de Taehyung—. ¿Sabes? Eres la única persona que siempre ha estado para mí, para lo qué sea.

—Aún así, cuando me sentí asustado preferí esconderme y te dejé  —añadió el castaño con tristeza.

—Oye, no tenías que poder con todo, Tae, no era tu responsabilidad —explicó el rubio y Taehyung volteó a verlo a los ojos—. Nunca tuviste que cuidarme ni tenías que preocuparte por Jungkook o Jin, tenías que concentrarte en ti.

Las palabras del rubio atravesaron el débil corazón del castaño, sintiendo por un momento la abrasadora e inexplicable calma que le dieron esas palabras. Taehyung también tenía que preocuparse por él mismo, al parecer Jin no era el único terco.

—Creo que no quería decepcionarlos —dijo el castaño con la mirada baja.

—Sabes que nunca decepcionarás, Kim Taehyung —añadió Jimin con una sonrisa que terminó contagiando al otro.

Has llegado al final de las partes publicadas.

⏰ Última actualización: Mar 14, 2025 ⏰

¡Añade esta historia a tu biblioteca para recibir notificaciones sobre nuevas partes!

Ata(ra)xia | YoonminDonde viven las historias. Descúbrelo ahora