—Lo siento. —Fueron las primeras dos palabras que Jin pronunció después de sentarse junto a Taehyung en aquella cafetería cercana al hospital—. Lo siento por todo lo que dije.
El castaño alzó las cejas un tanto sorprendido por las disculpas de su hyung y titubeó antes de poder decir algo.
—Hyung..., no tiene que pedir disculpas... Sé que todo lo que pasó no fue su intención, la verdad mucho de lo que pasó también fue culpa de las acciones de Yoongi, de Jimin y hasta mías, todos nos equivocamos en algún momento con que lo que hicimos —confesó Taehyung un tanto tímido, porque era cierto que no tomaron las decisiones correctas en el momento indicado—. Pero ahora, siento que hemos estado haciendo las cosas bien, ¿no cree?
El pelinegro dió una sonrisa temblorosa y parpadeó varias veces para evitar que las lágrimas escaparan de sus párpados, tomó la taza de chocolate caliente y la alejó un poco de la orilla de la mesa.
—Y-yo... Lo siento Tae, lo lamento mucho —añadió antes de soltar un sollozo. Su mano fue a parar a su boca para evitar que su llanto resonará por todo el establecimiento.
Taehyung mordió su labio inferior con angustia al ver a su hyung en ese estado, se levantó de su silla y la movió al lado de Jin, cuando estuvo cerca lo envolvió en un abrazo fuerte. Dejó que el pelinegro recostara su cabeza sobre su hombro mientras él acariciaba con delicadeza el brazo contrario.
Estuvieron un rato así, Jin lloraba sobre el hombro del castaño y Taehyung lo consolaba con caricias y palabras de aliento. En ese momento Taehyung se dió cuenta que Jin cargaba un gran peso sobre sus hombros y que ya no podía seguir guardando la angustia y la desesperación que debía ocultar.
—Jin —llamó Taehyung ignorando los honoríficos—. No es tu culpa, no eres el padre de Jimin ni el padre de Yoongi, no cargues con esa culpa. No te corresponde -dijo el castaño haciendo que Jin lo mirará a los ojos—. Escucha bien Kim Seokjin, no estoy enojado contigo, así que no me pidas perdón.
Jin miró con ojos de cachorro al castaño y este hizo un puchero apreciando lo lindo que se veía su hyung con aquella cara, luego limpió las lágrimas del pelinegro y dejó un beso en su frente, finalmente tomó una servilleta de la mesa y se la pasó a su amigo de ojos llorosos.
—¿Se siente mejor, hyung? —cuestionó Taehyung acariciando la espalda ajena y dando una sonrisa cálida.
—Sí, ya me siento mejor —dijo Jin y dio una respiración temblorosa debido al llanto—. Sabes, sé que no es algo que me corresponda, pero sé que Jimin y Yoongi no tienen a nadie... Yo quería ser ese alguien que los quisiera, porque ellos completaron esa parte que me hacía falta a mí.
El castaño sonrió por lo antes dicho y soltó un suspiro al recordar todo eso. La vida de su hyung lucía bastante perfecta a los ojos de cualquiera y, aún así, a veces el mayor parecía tan solitario.
—Hyung... No sabía que te sentías así... —respondió el castaño mientras mordía su labio con un dejé de preocupación.
—Sí te soy sincero, yo tampoco —dijo Jin limpiando sus ojos con la servilleta y sorbiendo su nariz—. No sabía qué Jimin y Yoongi significarán tanto para mí..., tú también eres muy importante para mí, ¿sabías?
Jin miró a los ojos al castaño y este sonrió en grande para después asentir efusivamente ante la pregunta.
—Claro que lo sé, hyung —respondió Taehyung y soltó otro suspiro antes de hablar—. Sé que somos muy importantes para ti, pero tienes que saber que hay cosas que nosotros debemos resolver solos, aunque quieras ayudarnos. Una vez me lo dijiste, ¿recuerdas?
Jin frunció levemente el ceño al intentar recordar, pero rápidamente volvió a su mente aquella vez que le había dicho a Taehyung que dejará que Jimin resolviera solo sus problemas, porque era Jimin él único que sabía qué debía hacer. Ahora aquello hizo eco sobre inseguridades, porque quizá era cierto todo eso y debía dejar que sus pequeños resolvieran solos sus problemas.
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Ata(ra)xia | Yoonmin
FanficJimin y Yoongi son amigos con derechos, y aunque aquel término sonará arcaico, era el título que llevaba su relación. Entre sonrisas traviesas, toques indiscretos y miradas furtivas, un nuevo sentimiento nació en ellos como flor en primavera. Pero...
