Cap. 12

39 5 0
                                        

— Cuando no tenéis casos importantes, ¿Qué hacéis aquí? — preguntó Cristóbal curioso.

— Hacemos rondas en la ciudad, pero más que como policías, como secretas, ya sabes, para que si pasa algo que no nos vean de uniforme y los problemas salgan corriendo, sino que podamos enterarnos bien de ellos sin dar el cante de policías, aunque más que nada nos quedamos aquí haciendo papeleo. No somos una unidad de campo a menos de tener un caso —

— Interesante —

— A que sí. Pues ven, vendrás conmigo a hacer la primera ronda. Mi departamento se encarga de la zona Norte de la ciudad, la más problemática, otros departamentos se encargan de otras zonas menos conflictivas o de los límites. Y luego hay otros departamentos que solo hacen papeleo mientras esperan la llamada de un caso, como los de antibombas. Solo acuden a los escenarios cuando hay que desactivar una bomba activa o para hacer un reconocimiento de una que no esté activa y así saber a qué nos enfrentamos —

— Vaya, todos estáis muy unidos —

— Es nuestro deber trabajar unidos, pero hay bastante competencia con otros departamentos que también son de lo mismo que nosotros, así que... bueno, nunca estamos parados. Al igual que con otras agencias, nos peleamos por los territorios en donde se produce el crimen —

— Sí, entiendo eso de la competencia, recuerda que en el ejército el trabajo colectivo es más con órdenes que por voluntad propia —

— Si, todavía me acuerdo de ello — dijo asintiendo saliendo del despacho hacia el ascensor con Cristóbal.

— ¿Y mañana domingo también trabajáis? —

— Mañana es el único día que no trabajamos, pero si ocurre algún asesinato o algo, nos llaman y nos presentamos en la oficina sin rechistar —

Martín y Cristóbal bajaron al parking, pero al salir del ascensor se encontraron con Eloy. Martín quedó paralizado por la sorpresa de verlo allí. No sabía que decir o hacia donde mirar. Si lo miraba a los ojos sabía que su voz temblaría, pero si rechazaba el contacto visual sabía que estaría huyendo.

— ¿Qué haces aquí? —preguntó por fin arriesgándose a mirarle a los ojos directamente.

Eloy se sorprendió por la frialdad de sus palabras, pero también entendía la razón de su enfado.

— Quería disculparme por lo de ayer, que al final no llegué a casa para cenar —

— Ya dejaste una nota, no tienes por qué volver a decir lo mismo —

— Sé que no me crees, noté como esta mañana levantaste el parche para ver mi herida —

Martín desvió la mirada, había sido pillado en el acto, pero ahora mismo no sentía vergüenza, sino rabia porque Eloy no le hubiera dicho nada esa mañana a pesar de estar despierto.

— Cristóbal, espera en el coche por favor —

— No me voy de aquí — dijo rápidamente quedándose a su lado firme.

— Él dijo que te fueras, no pintas nada en esta conversación — insistió el Alpha mayor de malas formas.

— Ni tu aquí Alpha de mierda, yo estaba hablando antes con Martín —habló con veneno.

Eloy y Cristóbal se acercaron más el uno al otro enfrentándose.

— Ya decía yo que me sonabas familiar, tú eres el de la otra vez, ¿Qué haces aquí? ¿Acaso vas a tirarte otra vez a mi novio en el coche como lo hiciste en mi cuarto? —

— ¡Eloy! — grito Martín quejándose, pero siendo ignorado.

— He empezado a trabajar aquí — le respondió Cristóbal.

Quiero Volver ContigoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora