Cap. 15

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— Sabías que no estaba dormido y aun así lo hiciste —

— Era la única forma de hacerte despertar —

Martín hizo un puchero algo molesto por la interrupción de Cristóbal. Las enfermeras veían la situación todavía desde el marco de la puerta, siendo conscientes de que el Omega en la cama todavía no había visto las flores que el Alpha había cogido y escondido tras su espalda.

— Vengo darte un regalo —

Los ojos de Martín se iluminaron, centrando toda su atención en Cristóbal. El Alpha sonrió con un pequeño sonrojo ante su reacción y le mostró el ramo de rosas rojas con pétalos rosas.

— ¡Me encantan! — exclamó Martín cogiendo el ramo entre sus finas manos, acercando las flores a su nariz para oler el perfume propio que ellas mismas soltaban.

Las enfermeras llevaron una mano a su pecho porque la reacción del Omega había sido demasiada linda e inesperada por ellas. Cristóbal las vio de reojo hacer el movimiento y sonrió cerrando los ojos satisfecho, pero un acto repentino del Omega frente a él lo sorprendió, y es que al abrir los ojos se encontró con que Martín lo estaba abrazando fuertemente del cuello, hundiendo su cara en el cuello del Alpha y aspirando su aroma a café. Obviamente no rechazó el abrazo, y rodeó con sus brazos la cintura del Omega. A pesar de ser 3 años mayor que él, a veces Martín se comportaba con cierta ternura y linda que le hacía plantearse su edad. Aprovechó para hundir su cara en el cuello del Omega, quería volver a sentir ese aroma a melocotón que le hacía traer buenos recuerdos a su mente. De tan solo pensar en ello podría tener una erección, aunque no era el momento ni el lugar idóneo.

Las enfermeras se fueron de la habitación con las rosas para ponerlas en agua y traerlas más tarde. Cristóbal y Martín se separaron del abrazo y Martín se puso serio.

— ¿Ya habéis identificado a la pareja? —

— Iban a ir Lea y Mario a servicios sociales, para preguntar por quienes adoptaron a Bryan, deben tener el documento con sus nombres, así que empezaremos por eso y por saber quiénes son —

Ambos miraron a la pareja a su lado, y Martín pensó que sería buena idea comentarle a Cristóbal lo que sabía, aunque también eso lo llevaría a continuar la investigación sin él, y quería estar presente para saber cuál era la historia detrás del Beta, así que optó por no comentar nada.

— ¿Hay algo que me quieras comentar? — pregunto Cristóbal siendo consciente de que Martín estaba muy pensativo.

— Nada en especial, tan solo que... — pensó un plan B improvisado — Eloy me mandó hoy unas flores, pero he sido un poco brusco con él y lo he mandado a la mierda —

— ¿Vino a la habitación? — preguntó Cristóbal haciéndose el tonto

— No llegó a hacerlo, y por eso me enfadé con él, porque ni siquiera tampoco escribió una nota en las flores— hizo una pausa para mirar hacia sus manos, las cuales jugaban con sus dedos — Yo creo que es hora de terminar con esto, no puedo seguir ocupando mi mente con alguien que no se preocupa lo suficiente como para ir a visitar a su pareja, mirarla a los ojos, darle un beso y unas flores —

— ¿Eso es lo que querías? —

— Pues hombre, 5 años por lo menos en una relación... Si que me hubiera gustado —

Cristóbal sonrió, esta jugada podría salirle algo caro, pero tampoco perdería mucho por intentarlo, así que se acercó a Martín y cuando este giró su cara en su dirección, posó sus labios contra los de Martín. No los movió, tan solo los dejó ahí, viendo fijamente a los ojos del Omega, siendo consciente de su confusión y esperando una bofetada en forma de rechazo, pero no pasó nada de eso, tan solo lo vio cerrar los ojos y dejarse llevar; así que cogió la iniciativa de mover sus labios, lentamente, saboreando los labios de su amado Omega, queriendo coger aire a la vez que lo besaba para no separarse.

Quiero Volver ContigoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora