El doctor Min revisaba con atención las notas médicas sobre el escritorio de su consultorio. La luz tenue de la mañana primaveral se filtraba entre las persianas, proyectando sombras cálidas sobre las paredes blancas y pulcras. Afuera, los árboles ya empezaban a florecer, pero adentro, la atmósfera estaba cargada de tensión.
Yoongi ajustó sus gafas con un gesto meticuloso, mientras recorría con la mirada los resultados del electrocardiograma. Su sospecha era correcta. El cuadro clínico encajaba perfectamente con lo que había deducido desde el primer momento.
—Señora Park —dijo finalmente, mirando a la mujer sentada frente a él— usted tiene algo llamado síndrome del corazón roto. Su nombre médico es miocardiopatía por estrés.
La mujer parpadeó con desconcierto. Park Sandara, de porte elegante y rostro afligido, sostenía su bolso con ambas manos, los nudillos tensos y pálidos por la presión. Parecía congelada en el tiempo, como si las palabras apenas lograran atravesar el escudo de angustia que la envolvía.
—¿Y eso qué significa? —preguntó, su voz débil, como si temiera conocer la respuesta— ¿Es grave?
Yoongi asintió con serenidad, sin dramatismo.
—Lo que usted sintió fue un dolor torácico muy similar al de un infarto, pero no lo fue —explicó con suavidad, pero sin rodeos— El síndrome del corazón roto es una condición real. El corazón se debilita temporalmente por una carga emocional muy fuerte. Suele ocurrir por tristeza extrema, preocupación, pérdidas familiares... o cualquier impacto emocional intenso.
Sandara bajó la mirada, sus labios temblaban apenas. En sus ojos brillaban lágrimas contenidas, como si no supiera si debía sentirse aliviada o aún más abrumada.
—¿Y cuánto tiempo tomará que desaparezca? —murmuró.
—Con tratamiento y descanso, debería recuperarse pronto —aseguró Yoongi— Pero necesita cuidarse. Su corazón necesita una pausa. Nada de estrés, emociones fuertes, ni actividades que puedan alterarla.
Antes de que pudiera añadir más, una voz áspera interrumpió con impaciencia.
—¿Cuál es la medicina que tiene que tomar? No tenemos tiempo para explicaciones —dijo Park Seung, el hombre que la acompañaba, de pie junto a ella con expresión cortante. Su traje oscuro, perfectamente ajustado, contrastaba con la frialdad de su actitud.
Yoongi mantuvo la compostura. No le sorprendía. La actitud del señor Park era habitual entre hombres que no sabían o no querían cuidar de alguien más que de sí mismos.
—Afortunadamente, lo detectamos a tiempo —continuó, sin mirar a Seung, enfocándose solo en la paciente— Le recetaré medicamentos para reducir la carga de trabajo del corazón. También necesitará reposo absoluto, dormir bien, alimentarse y alejarse de las preocupaciones. Si sigue estas indicaciones, evitaremos complicaciones más graves como arritmias, insuficiencia cardíaca o, en el peor de los casos, la muerte.
Mientras hablaba, escribía la receta con su letra clara y ordenada, tomándose el tiempo de anotar también las instrucciones. Luego, miró a Sandara con empatía.
—No se preocupe, señora Park. Puede recuperarse. Pero necesita tranquilidad, eso es lo más importante.
Ella asintió en silencio, sin atreverse a mirar a su esposo.
—Si muere, tampoco pasará gran cosa. Nadie la extrañaría demasiado —soltó Seung, con una carcajada breve y seca, como si aquello fuera un comentario gracioso.
El silencio que siguió fue helado.
Yoongi se quedó inmóvil, con los labios apretados, conteniendo su reacción. No podía permitirse responderle como deseaba. Solo extendió la receta a Sandara, quien la tomó con dedos temblorosos.
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Rockabye | Yoonmin |
FanfictionPark Jimin lo perdió todo en un instante, su hogar, el apoyo de su familia y la seguridad que alguna vez creyó tener. Rechazado por sus padres tras revelar su embarazo, se ve obligado a sobrevivir solo, buscando refugio en calles frías que jamás se...
