—Dios, ya no eres un adolescente, Yoongi —dijo Seokjin, con una mezcla de exasperación y ternura mientras desinfectaba con precisión quirúrgica las heridas del rostro del pelinegro.
El consultorio olía a antiséptico, y la luz blanca del techo acentuaba los rasguños, la hinchazón y el corte en su labio. Había un silencio tenso, solo interrumpido por el roce de la gasa contra la piel herida. Después del altercado, Jungkook no aceptó excusas y condujo al hospital, movido por la súplica temblorosa de Jimin. Aunque Yoongi había insistido en que estaba bien, al ver la preocupación en los ojos del menor, simplemente no pudo negarse.
—Se lo merecía —gruñó Yoongi, la mandíbula aún tensa— Y créeme, él quedó peor.
—Tienes suerte de que haya sido solo un labio abierto y algunos moretones —replicó Seokjin, aplicando una gasa fresca sobre la ceja inflamada— Pero no juegues con la suerte. Ese golpe en la cabeza no fue nada suave.
—Volvería a hacerlo si hiciera falta —murmuró Yoongi, con la rabia todavía presente en su voz.
Seokjin lo miró un segundo antes de presionar con intención una de las heridas, arrancándole un quejido ahogado.
—No seas estúpido —dijo, seco— Eres médico. Sabes lo que una pelea puede causar. Deja de actuar como si tu orgullo valiera más que tu salud.
—Precisamente porque soy médico, sé que estoy bien —refutó Yoongi, con fastidio— Conozco primeros auxilios, pude curarme solo.
—Pero no lo hiciste —replicó Seokjin, dejando claro su punto—Jimin hizo bien en traerte —dijo Seokjin, ahora con tono más serio, limpiando con precisión la herida abierta en la ceja— Este corte necesitará unos puntos, pero lo que me preocupa es tu cabeza
—No exageres —protestó Yoongi, cruzando los brazos, incómodo— Es solo inflamación.
—No es mi área —dijo Seokjin, quitándose los guantes con un chasquido sonoro— Voy a llamar a Namjoon. Quiero descartar un hematoma intracraneal. No es algo que se pueda ignorar.
—Estoy bien, hyung —insistió Yoongi, más por costumbre que por convicción— Solo fue el golpe con el plato —minimizó Yoongi, aunque el ardor en la piel y la presión en la sien contaban otra historia.
—¿"Solo"? —repitió Seokjin, incrédulo— ¿Y si fuera una hemorragia interna? No puedes saberlo sin estudios. Quiero que te quedes al menos esta noche bajo observación. O que vayas directo a imagen. No me gusta la inflamación en la zona temporal.
—Estoy consciente, tengo reflejos, no vomité ni perdí la orientación —enumeró Yoongi con fastidio— Si llego a tener un síntoma, vendré corriendo. Lo juro. Pero ahora solo quiero ir a casa.
Seokjin lo observó un momento, como si evaluara si valía la pena discutir con él. Luego suspiró.
Hubo una breve pausa. Seokjin lo observó con detenimiento, no solo sus heridas, sino el estado general de su cuerpo, su lenguaje, la tensión acumulada en los hombros, el pulso acelerado. Algo más pasaba.
—Eres demasiado tranquilo para reaccionar así —añadió, en voz baja— Conozco tu paciencia. Ni siquiera en los peores turnos te he visto perder el control. ¿Qué fue lo que pasó?
Yoongi abrió la boca, pero en ese instante, la puerta del consultorio se abrió. Jimin y Jungkook entraron. El primero iba directo a él, con el rostro contraído por la preocupación, los ojos húmedos.
—¿Estás bien? —preguntó, con voz suave, acercándose sin dudar.
—Perfectamente —respondió Yoongi, alzando los brazos con una sonrisa cansada— Ven aquí.
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Rockabye | Yoonmin |
FanfictionPark Jimin lo perdió todo en un instante, su hogar, el apoyo de su familia y la seguridad que alguna vez creyó tener. Rechazado por sus padres tras revelar su embarazo, se ve obligado a sobrevivir solo, buscando refugio en calles frías que jamás se...
