La pequeña reunión en el departamento de Yoongi había sido, contra todo pronóstico, un verdadero éxito. El aroma cálido del pollo frito y el dulce perfume del pastel de moka llenaban cada rincón, envolviendo el ambiente en una atmósfera hogareña y acogedora. Las risas y charlas resonaban entre las paredes, creando una melodía ligera que parecía suavizar el peso de los días pasados.
Jungkook y Hoseok no podían creer lo que veían. Yoongi, el mismo que en años anteriores había echado a todos con un gruñido apenas terminaba la cena, ahora sonreía de oreja a oreja, con la mirada encendida y los hombros relajados. Disfrutaba. Reía. Se dejaba abrazar por el momento como si, por fin, hubiera encontrado algo parecido a la paz.
Jimin se movía entre la mesa y la cocina, asegurándose de que todos tuvieran suficiente comida. Su andar era discreto pero constante, atento a los detalles, como si en esa dedicación pudiera aferrarse a algo firme. Evitaba el contacto visual con Taehyung, pero no podía evitar sentir su mirada fija sobre él. Era una presencia densa, persistente, como si quisiera atravesar la barrera que Jimin había levantado.
Taehyung no dijo una palabra, pero su forma de observarlo incomodaba a Jimin profundamente. Lo descolocaba. Lo hacía sentir vulnerable. Y lo odiaba. Quería que desapareciera, que saliera de su vida para siempre. Su sola presencia reabría heridas que aún no cerraban.
Era imposible no recordar los días oscuros después de que Taehyung lo abandonara. El eco del portazo. Las náuseas del embarazo en plena madrugada, sin medicinas ni consuelo. El miedo de dormir en una calle, de no saber si tendría qué comer o cómo proteger lo que crecía dentro de él. A veces, solo caminar era un acto de resistencia.
Jimin había querido odiarlo. A veces aún lo hacía. Pero en lo más profundo de su ser, sabía que no podía culparlo por completo. Él también se había equivocado. Se enamoró ciegamente. Confió en palabras bonitas y caricias vacías. Fue ingenuo, sí, pero también fue humano.
"Si no hubiera sido tan tonto", pensaba. "Si hubiera sido más fuerte. Si no fuera doncel. Si las cosas hubieran sido diferentes..."
Pero los “si” no cambiaban nada. Solo pesaban. Y dolían.
La noche siguió su curso, y poco a poco los invitados comenzaron a despedirse. Jungkook y Hoseok abrazaron a Yoongi con calidez, prometiendo organizar más reuniones. Taehyung fue el último en salir del departamento de los tres chicos, dejando tras de sí una sonrisa ambigua que Jimin no logró descifrar. Al cerrarse la puerta, el departamento quedó en silencio. Solo el tic-tac del reloj se escuchaba, marcando con su constancia la llegada del vacío.
Jimin se detuvo en el marco de la puerta del dormitorio, con una sonrisa tímida.
—Hola —saludó, su voz suave apenas rompía el silencio.
—Hola —respondió Yoongi, sentado en la cama, con una sonrisa serena— Ven aquí. —Palmeó con ternura el espacio a su lado.
Jimin se acercó y se sentó despacio. El calor del momento lo envolvió como una manta ligera. Sin previo aviso, Yoongi lo abrazó con fuerza, un gesto cálido, genuino, que Jimin no esperaba pero necesitaba más de lo que creía.
—Gracias, Jimin —susurró Yoongi, con la voz cargada de una emoción contenida— Todo fue maravilloso.
—No hice mucho —dijo Jimin, bajando la mirada, sonrojado.
—Hiciste todo —insistió Yoongi, separándose un poco para mirarlo a los ojos— Tu presencia iluminó la noche. Y ese pastel... un manjar.
—No fue nada, hyung —respondió Jimin, rascándose la nuca, tímido— Pero... quería darte algo pequeño.
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Rockabye | Yoonmin |
Fiksi PenggemarPark Jimin lo perdió todo en un instante, su hogar, el apoyo de su familia y la seguridad que alguna vez creyó tener. Rechazado por sus padres tras revelar su embarazo, se ve obligado a sobrevivir solo, buscando refugio en calles frías que jamás se...
